Punto sin retorno para la sardina

Ejemplares de sardina, entre otras especies, en una pescadería. /
Ejemplares de sardina, entre otras especies, en una pescadería.

Oceanografía teme que llegue a desaparecer del Cantábrico

N. PRIETOGIJÓN

La sardina ibérica corre el riesgo de llegar a un punto de no retorno y desaparecer del Cantábrico. Así lo apunta una información publicada en el último número de la revista 'Mar', editada por el Instituto Social de la Marina, que utiliza como fuente al responsable del Instituto Español de Oceanografía que dirige la campaña anual para el estudio de las poblaciones y el reclutamiento de las especies pelágicas, Pablo Carrera. «Nos encontramos con unos niveles de biomasa tan bajos que la incertidumbre sobre los datos que obtenemos es muy alta. Estamos en una situación complicada», señala Carrera.

«Podemos llegar a un punto de no retorno», asegura también el investigador, porque «no hay ninguna garantía» de que la sardina vuelva a recuperar su área de distribución histórica, con mención explícita al Cantábrico.

La experiencia demuestra que «la sardina, a diferencia de la anchoa, cuando entra en regresión le cuesta mucho recuperar». Una prueba lejana se registró en California, en los años 70, cuando se debió cerrar la pesquería durante 25 años».

Tres áreas de puesta

El problema, al menos de momento, no tiene igual crudeza en todo el litoral peninsular. Según explica la revista 'Mar', «la sardina iberoatlántica, que es la que se distribuye a lo largo de la Península, tiene tres áreas principales de puesta: el Cantábrico, el Atlántico (principalmente entre Oporto y Aveiro) y el golfo de Cádiz. Las zonas de reclutamiento son el propio golfo de Cádiz y la franja oeste de la Península Ibérica, entre Rías Baixas y Lisboa». Pero «cuando empiezan a fallar las zonas de puesta, ya sea porque la población es más pequeña o porque se ha desplazado, comienza a haber problemas de reclutamiento. Cuando la situación no es buena, la primera zona de la que se empieza a retirar es el Cantábrico».

En ese sentido, Pablo Carrera explica que «el problema actual es que la crisis es tan grave que incluso en Portugal (la zona más importante) la población está muy reducida». El mismo investigador alerta de que «no hay que aplazar la toma de medidas. Todo el mundo está preocupado por la actual situación».

Límite de capturas

Aunque la información referida no incluye propuestas para propiciar la recuperación de la especie, ya este año se empezó a aplicar un plan de gestión, acordado conjuntamente por España y Portugal, que limitó las capturas a 20.500 toneladas, un 55% menos que en 2013, pero todavía por encima de la recomendación del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES). Ambos países, además, cerraron los caladeros el pasado 20 de septiembre, una vez alcanzado el citado cupo.

En Asturias, los pescadores detectaron pronto la ausencia casi total de sardina en aguas próximas al Principado. La flota regional apenas tuvo acceso a la pesquería y los mercados se abastecieron, no sin dificultad, en lonjas gallegas, a precios anormalmente altos.

El temor a que la crisis se prolongue parece confirmarse, aunque el largo periodo de desove de la sardina, con picos en otoño y primavera, permite mantener la esperanza en que, si las condiciones ambientales no agravan la mortalidad por otras causas, sea todavía posible una lenta recuperación.