1.086 escolares con necesidades educativas especiales

Un grupo de alumnos del Colegio de Educación Especial de Castiello realizando actividades en el patio del centro. /
Un grupo de alumnos del Colegio de Educación Especial de Castiello realizando actividades en el patio del centro.

Los centros gijoneses pretenden que los niños con algún tipo de discapacidad o autismo pasen el mayor tiempo en su aula de referencia

OLGA ESTEBAN

Tienen una discapacidad física, psíquica o sensorial o un trastorno del espectro autista. Usan silla de ruedas. O necesitan un intérprete de la lengua de signos. O quizás requieran asistir algunos días a la semana a un centro especial porque su adaptación inicial al aula es difícil. Son niños y niñas de Gijón que tienen algún tipo de necesidad educativa especial pero que, en la mayoría de casos, pueden asistir, y así lo hacen, a las aulas ordinarias. Son 1.086 niños escolarizados en los centros educativos del Gijón en este curso 2014-2015, de los que 713 asisten a un centro público, mientras que el resto, 373, lo hacen en la red privada-concertada, según los datos registrados por la Consejería de Educación. De ellos, 132 son alumnos del colegio de Educación Especial de Castiello, para el que el Principado acaba de licitar un proyecto de ampliación.

Todos los colegios tienen que estar preparados para recibirlos, todos tienen que contar con los recursos necesarios. Porque hay que respetar «el principio de inclusión, evitando centros especializados». Antes se designaban centros para cada uno de los alumnos, según el tipo de discapacidad. Eso ya no es así. Por supuesto, no debe haber barreras arquitectónicas. Pero eso no es lo único: hay que tener profesorado de Orientación Educativa, de Pedagogía Terapéutica, de Dicción y Lenguaje y auxiliares educadores. Y, en algunos casos, son necesarios los intérpretes de la lengua de signos e incluso fisioterapeutas. Y la consejería añade: «El conjunto del profesorado está preparado para la atención a la diversidad».

En cada uno de estos 1.086 casos existe una evaluación de la Comisión de Escolarización Técnica, que elabora lo que se denomina dictamen de escolarización, que es el documento que detalla la necesidad educativa que tiene ese niño y qué recursos necesita. Cuando se trata de una nueva escolarización, el dictamen se basa en el informe de los servicios de orientadores educativos de la Consejería de Educación, que a su vez tienen en cuenta la información de los Servicios de Atención Temprana, que dependen de Bienestar Social. Una larga tramitación que finaliza en manos de los profesores de Orientación Educativa, que ya en el centro valoran las necesidades de cada alumno y son los encargados de asesorar al resto de profesores, respecto a la atención que requiere ese alumno en concreto. A veces son cosas tan sencillas como colocar siempre en primera fila a un niño que tenga una discapacidad auditiva. O contar con espacios adaptados y sin barreras arquitectónicas. Pero no siempre es tan sencillo.

En su zona de influencia

Sea como sea, el objetivo prioritario es «que la escolarización sea en las mejores condiciones posibles». En principio se procura adjudicar plaza a estos niños en el colegio de su zona de influencia. Aunque antes de nada el dictamen explica los servicios de orientación que tiene ese centro y son las familias las que deciden, en la medida de lo posible, si están o no de acuerdo.

Después empieza en el trabajo en el centro, encontrar la manera de dar respuesta a cada alumno. David Noriega es el orientador educativo del colegio Jovellanos, que tiene entre sus 680 alumnos a 10 con necesidades educativas especiales. Explica que, por su experiencia en éste y otros colegios anteriormente, en el 85% de los casos los niños requieren de personal de apoyo, de un logopeda o lo que denominan un PT (pedagogía terapéutica). En muchas ocasiones hay que atender a estos alumnos, al menos durante algunas horas a la semana, en pequeños grupos o de forma individual. Pero la idea es que estén «la mayor parte del tiempo en su aula de referencia», es decir, junto a sus compañeros de clase. En otros casos, especialmente en la etapa de Infantil, cuenta, se opta por la modalidad de escolarización combinada. Puede suceder, por ejemplo, que un pequeño con un trastorno de espectro autista tenga dificultades para adaptarse inicialmente al aula. En esos casos, puede acudir algunos días a la semana al colegio de Educación Especial de Castiello y, el resto de la semana, a su colegio.

El centro de Bernueces ha visto aumentar de forma notable su alumnado en los últimos cursos, fruto entre otras cosas de que los diagnósticos son cada vez más tempranos y más precisos. El Principado ha aprobado la construcción de ocho aulas nuevas.