Las escuelas católicas apuestan por la «fusión»

Asistentes al acto en el Colegio Santo Ángel. /
Asistentes al acto en el Colegio Santo Ángel.

«Hay que trabajar más juntos para asegurar nuestra presencia»

O. ESTEBAN

Los 25 años que llevan trabajando no han sido fáciles y los que están por llegar no serán mucho mejores. Educación y Gestión, patronal que agrupa a los colegios católicos (y que trabaja en unión con FERE, agrupación de los titulares de dichos centros, ambos bajo la marca Escuelas Católicas), cumple su cuarto de siglo de vida y ayer lo celebró en un acto lleno de memoria y de reivindicación en el colegio Santo Ángel. No fue casual la elección del centro. Se podría haber celebrado el aniversario en cualquiera de los 59 colegios que Educación y Gestión tiene en Asturias, con más de 32.000 alumnos y 2.296 docentes. Pero se eligió éste. Porque la congregación celebra 175 años de su fundación y 150 de su presencia en España. Pero, sobre todo, «porque este centro educativo está sufriendo una situación que no se merece y estamos aquí para mostrarle todo el apoyo de las escuelas católicas de Asturias». Así lo explicó Carlos Robla, secretario de la patronal. Se refería al caso de Carla, la estudiante de 14 años que en abril de 2013 se quitó la vida tras ser presuntamente acosada por dos compañeras. Escuchando esas palabras, estaba Begoña Morán, exdirectora del centro y presidenta de Educación y Gestión. Y la actual directora, Ana Caso.

El encuentro era un homenaje a los fundadores de la entidad y memoria del trabajo realizado. Pero también de crítica y reivindicación. Y de mirar al futuro. Uno de esos predecesores fue el encargado de resumirlo. José Luis Álvarez Valdés habló de las «trabas» de la Consejería de Educación, a la que acusó de «haber olvidado la historia de la aportación de los centros católicos». Y puso ejemplos. «En Sama han celebrado el 50 aniversario del instituto. Las dominicas llevan desde 1857». Ellos, por contra, no olvidan lo ocurrido en 2001, con el importante recorte de conciertos (algunos se recuperaron luego en los tribunales). Llegó después «un periodo de calma ya roto en la actualidad». Más que nunca «necesitamos la unión».

Esa unión fue precisamente a la que apeló Begoña Morán. Muy crítica también con el Principado («seguimos denunciando un trato desigual hacia la enseñanza concertada, bajo los pretextos de los recortes»), prefirió poner la mirada en el futuro. Condicionado, eso sí, por la situación actual de muchas congregaciones religiosas, «envejecidas» y con pocas vocaciones. «Somos menos y mayores». Pero suponen «el 90% de la enseñanza concertada en Asturias», por lo que «seguiremos luchando por el reconocimiento de una opción educativa muy valorada por las familias, que desde hace siglos confían la enseñanza de sus hijos a nuestros centros». Ofrecen «diálogo» y exigen «trato justo».

Dicho todo esto, Begoña Morán no ocultó la preocupación por el futuro de las instituciones religiosas. «No podemos seguir esperando a ver qué pasa. Es tiempo de ponerse manos a la obra y dar pasos hacia la colaboración entre instituciones, dejar de sobrevivir sólo por defender lo mío». La presidenta amplió después esa idea. Usa la palabra «fusión», aunque prefiere hablar de «trabajar más juntos para asegurar la presencia de la escuela católica». Es algo complicado y los intentos que ha habido hasta ahora no han funcionado. «Somos congregaciones distintas pero que defendemos lo mismo. Hay que hacer proyectos nuevos para tiempos nuevos».

A esa vía se le une otra: la preparación de equipos de seglares que se encarguen de la dirección de los centros. Algunos colegios ya la han cedido, dijo Morán, no sin dolor. Y es la vía por la que apostó el obispo auxiliar para garantizar la presencia de estos centros en las alas de Asturias: «El Occidente y el Oriente no pueden quedar, como está sucediendo, sin escuelas católicas. Hay que poner en marcha un plan para que todos los padres que quieran educar a sus hijos en nuestros centros no tengan que hacer 100 kilómetros».