Diego y su «derecho al transporte»

Diego y su «derecho al transporte»

Gijón, Quintes y Colunga iniciaron movilizaciones por los problemas de algunos alumnos para llegar a sus colegios e institutos

O. ESTEBAN

Diego salió ayer a las dos y diez de clase. En un día normal se hubiera subido al autobús escolar, que le habría dejado en una parada a 1,3 kilómetros de su casa, en Fano. Allí, sobre las tres de la tarde, le recogería un vehículo de Radio Taxi Ciudad de Gijón (conocidos como 'los amarillos') para acercarle a su casa. Ese es su día a día. Pero el de ayer era especial. Porque ayer, a Diego Fernández Mayo y a su familia les apoyaba un grupo de representantes del Movimiento Social por la Escuela Pública, del Sindicato de Estudiantes, de Suatea, de la Federación de AMPAS de centros públicos de Gijón, FAPAS y de la Coapa (Confederación asturiana de asociaciones de padres). También estaba la concejala de IU Cristina Tuya. Juntos, cortaron durante algunos minutos el tráfico, con un mensaje claro: «El transporte también es un derecho». Y ese es el derecho que, ahora, no tiene Diego.

El pequeño de Fano, de 11 años, no tiene parada del autobús escolar en Zalce, a unos 200 metros de su casa, en El Caleyu, por la antigua carretera Gijón-Pola de Siero. En ese punto, donde hay una marquesina, sí hubo parada anteriormente, pero fue anulada hace algunos años y el Principado le asignó a este estudiante la de Carcedo, a 1,3 kilómetros, donde llega, dice su familia por «un tramo pésimo, estrecho, con curvas, sin visibilidad y mucho tráfico». En los últimos cursos no se había registrado ningún problema porque no había demanda. Pero este curso, el muchacho ha empezado sus estudios de primero de la ESO en el IES de la Laboral. Su familia, encabezada por su madre, María Soledad Mayo, lleva meses reclamando una solución que no llega a la Consejería de Educación. Al final, con el apoyo de todos los colectivos mencionados, su lucha se ha unido a la de otras familias de Asturias que viven situaciones similares.

Nueve casos en La Marina

Las protestas se repitieron ayer en tres lugares. A primera hora, en Quintes. Allí hay nueve familias, nueve niños, afectados por la decisión de la consejería de suprimir una parada del transporte escolar del CRA de La Marina, en Quintes, junto al bar Casa Lalo. Los niños deben recorrer unos 900 metros, según las familias, por un tramo de carretera poco apropiado. Más de lo mismo sucede en Colunga, donde hay dos alumnas del IES de Luces sin transporte. Sus familias las tienen que llevar todos los días hasta Colunga para coger allí el autobús. Los manifestantes dejaron claro que el de ayer fue el «primer paso». El siguiente, si no hay antes respuesta, será una concentración en Oviedo, el 11 de diciembre, frente a la Junta General del Principado.