Juan Carlos Campo, nuevo director de la Escuela Politécnica, con el 52,8% de los votos

Juan Ángel Martínez, a la derecha, felicita a Juan Carlos Campo por su triunfo, ante el anterior director, Hilario López y las urnas al fondo. /
Juan Ángel Martínez, a la derecha, felicita a Juan Carlos Campo por su triunfo, ante el anterior director, Hilario López y las urnas al fondo.

El subdirector de Estudiantes en funciones logró 146 apoyos, frente a los 118 que obtuvo Juan Ángel Martínez

EVA MONTES

Al final, el resultado fue más abultado de lo que todos esperaban: 28 votos dieron a Juan Carlos Campo la dirección de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, cuando las quinielas que circulaban por pasillos y cafeterías no sobrepasaban una diferencia de 20. Pero, una vez cerrado el escrutinio, el subdirector de Estudiantes en funciones había obtenido 146 votos, mientras que el catedrático de Tecnología Electrónica Juan Ángel Martínez se había quedado en 118. Los 10 blancos y los dos nulos cerraban las 276 papeletas contabilizadas de los 328 miembros de Junta de Escuela con derecho a voto. O lo que es lo mismo, un 84% de participación.

Nadie en la Escuela, ni en la vieja Técnica Superior de Ingenieros Industriales ni en la más vieja de Ingeniería Técnica Industrial ni, por supuesto, en la nueva Politécnica de Ingeniería de Gijón, recordaba una movilización semejante a la que generó la jornada electoral de ayer en el mayor centro formativo de la Universidad de Oviedo. «Es algo muy importante y que redundará en beneficio de la Escuela. Entre los dos la hemos revitalizado y ahora es más fácil seguir el impulso», afirmó Juan Ángel Martínez momentos después de felicitar a su compañero de área y de departamento por el triunfo.

Él, como todos, esperaba «un resultado muy justo, muy justo», que, en realidad, se mantuvo en esa línea, cinco votos arriba o diez abajo, hasta poco más de la mitad del recuento, momento en que Juan Carlos Campo empezó a consolidar los 20 votos de diferencia, que incrementó en la recta final hasta los 28. En realidad, todo el proceso fue consecuencia de lo sucedido en la larga campaña, mucho más extensa que la semana que estipulaba el calendario electoral, con las posiciones muy marcadas tanto por la diferenciación de proyectos que representaban los dos candidatos como por lo que representaba cada uno: A Juan Carlos Campo se le veía como el candidato de la Escuela y a Juan Ángel Martínez como el del Rectorado.

En esa tesitura, los movimientos se generaron solos y los enfrentamientos conceptuales entre la escuela y Oviedo resurgieron. Por un lado, el sentimiento de pertenencia al centro históricamente más polémico de la Universidad de Oviedo movió a decenas de profesores, que vieron en las fortísimas presiones ejercidas desde el entorno del rector -concretamente de la gerenta y antigua administradora del campus de Gijón-, las viejas maniobras, ya olvidadas, de 1996. Y por el otro, el deseo del equipo directivo de la Universidad de contar con gente afín en la Dirección de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón, con la vista puesta tanto a corto plazo, con un control de su «excesiva» independencia, como a media distancia, de cara a las elecciones rectorales de 2016.

El interés, en cualquier caso, era lo suficientemente notorio como para que el director del Departamento de Química Física y Analítica, con sede en la Facultad de Química de Oviedo y docencia en la escuela, acudiera a la votación de ayer trayendo consigo a algún que otro químico. El movimiento desde fuera fue tremendamente intenso y el de dentro despertó de su letargo, convirtiendo en activa, un 84% activa, una Junta de Escuela que hace años que languidece.

El equipo, para hoy

Posiblemente todo ese movimiento fue lo que llevó a Juan Carlos Campo a recordar, una vez proclamado director por la fuerza de los votos, que «yo entro con las manos sin atar por ningún lado, no vengo preso de nada, y eso es bueno para la escuela y para todos». Incluía Campo en esa libertad de maniobra el hecho de haber mantenido en secreto el equipo que le acompañará durante su mandato. «Hubo muchísimas presiones y había gente que no quería dar a conocer su nombre. Pudo haber sido bueno o malo, pero creo que al final resultó ser bueno». Lo que es seguro es que Juan José del Coz, catedrático del área mecánica, será uno de ellos, y que Francisco Linera, del área eléctrica y compañero del nuevo director, será otro. El resto, se hará público hoy.

Para Campo, quien ya había empezado a embalar cajas para dejar su actual despacho de subdirector, la «prioridad máxima ahora mismo es darle un abrazo a la familia. Esa es la máxima. Y mañana, ya, trabajar. En realidad, seguir con lo que estaba, aunque ahora lo tenía un poco abandonado por la campaña». Una campaña, que, a pesar del ambiente crispado que generó, «fue limpia e intensa». Tanto el ya director como Juan Ángel Martínez coincidieron en señalar, tras los abrazos y las sonrisas, que «somos buenos compañeros y eso no va a cambiar».