La madre de Carla: «No quiero que ninguna familia vuelva a pasar por esto; hay que acabar con el acoso escolar»

Montserrat Magnien, madre de Carla, posa junto a una pantalla de ordenador con la imagen de su hija Carla, a la que besa su hermana./
Montserrat Magnien, madre de Carla, posa junto a una pantalla de ordenador con la imagen de su hija Carla, a la que besa su hermana.

«Esto es solo el principio del camino, pero hay más responsables», asegura Montserrat Magnien

O. SUÁREZ GIJÓN.

«No puedo estar satisfecha. Se ha muerto mi hija...». Montserrat Magnien considera que la condena a las dos compañeras de Carla es «lo justo, pero aún queda mucho por hacer y mucha gente por pagar». «Esto es solo el principio del camino, pero hay más responsables». Se refiere, dice, a la dirección del centro educativo en el que su hija de 14 años cursaba sus estudios y donde asegura que «eran conocedores del acoso escolar a la que estaba sometida desde hacía tiempo». Dos compañeras de pupitre de su hija han asumido la culpa por someter a la menor de forma reiterada a un delito contra la integridad moral. Ayer lo confesaron todo y firmaron el escrito de conformidad con la fiscalía de Menores por el cual se les condena a cuatro meses de tareas socioeducativas «orientadas a mejorar la empatía, el control de los impulsos y la asunción de las consecuencias de sus actos».

la sentencia

No quiere que el centro educativo pague por la muerte de su hija, sino que se ha propuesto luchar para que se reforme la Ley del Menor. «No quiero que ninguna familia vuelva a pasar por lo que hemos pasado nosotros. Hay que ser tajante a la hora de acabar con el acoso escolar. En los colegios no se puede hacer la vista gorda», comenta.

«Esta sentencia demuestra que yo no estoy loca y aunque sea una pena ridícula, demuestra que la familia teníamos razón, que Carla vivió una situación desesperante en el colegio que la llevó a hacer lo que hizo», añade.

Desde aquel fatídico 11 de abril de 2013 en el que la joven de 14 años se tiró al mar desde La Providencia, su familia no ha vuelto a tener contacto alguno con la comunidad del colegio Santo Ángel. «Lo único que supe de ellos fue a través de un mensaje de texto al móvil que me envió la directora para darme el pésame. No he sabido nada más», asegura la madre.

Tratamiento psicológico

Según su versión y la de su abogada, Leticia de la Hoz, la progenitora había acudido varias veces a hablar con la dirección para alertar sobre el presunto acoso que estaba sufriendo la joven por parte de varias compañeras, que la insultaban e, incluso, llegaron a agredirla. «Me dijeron que eran cosas de niñas y que no era para tanto. Y mira...», repite Montserrat.

Desde el colegio, semanas después del trágico desenlace y ante las acusaciones proferidas, aseguraron que estaban tratando a la alumna, pero «de problemas diferentes al acoso y que tenían que ver con su vida personal fuera del centro educativo». Carla llevaba meses a tratamiento de un psicólogo en el centro de salud de Puerta la Villa. Su estado psicológico se había debilitado notablemente en el último año a raíz de la muerte de una de sus mejores amigas.

Nuevo procedimiento

Finalizada ahora la vía penal con el acuerdo llegado con las compañeras con el fiscal de Menores, la acusación particular inicia ahora un procedimiento por la vía civil contra el colegio Santo Ángel de la Guarda.