Aulas con cuevas y fuego de campamento

Carlos Munilla y Óscar Abellón, ayer, a las puertas del colegio de la Inmaculada. /
Carlos Munilla y Óscar Abellón, ayer, a las puertas del colegio de la Inmaculada.

Los Escolapios de Soria explican sus nuevos métodos educativos, con los que han eliminado el fracaso escolar

OLGA ESTEBANGIJÓN

Hay cosas básicas que deben cambiar en la educación. Como que «el protagonismo ya no lo tiene el profesor; lo tienen los alumnos y ellos, con la guía del profesor, que ejerce de 'coach', son los verdaderos protagonista de su aprendizaje». Y en segundo lugar, hay que «dejar de aislar lo que se aprende en el colegio de la vida real. Es un error». Esas son, al menos, dos de las 'recetas' que han aplicado en el colegio Nuestra Señora del Pilar, de los Padres Escolapios, en Soria (670 alumnos desde 1 año hasta Bachillerato), una experiencia que ayer presentaron en la jornada de Buenas Prácticas del Club de Benchmarking de centros concertados de Asturias, que se celebró en la Inmaculada Concepción. Óscar Abellón, director del colegio, y Carlos Munilla, coordinador pedagógico y de innovación, presentaron los resultados de sus once años de trabajo con nuevos métodos educativos y sus resultados: «No tenemos fracaso escolar», aseguran.

El Club de Benchmarking se creó en 2012 (con protocolo elaborado por la consultora Lideria) y de él forman parte nueve colegios concertados de Asturias. Su objetivo es identificar buenas prácticas de unos colegios para trasladarlas a otros. Y eso es lo que hicieron los responsables de Nuestra Señora del Pilar de Soria, pero también el director del San Eutiquio, de Gijón, ejemplo por los resultados de su sistema de orientación, muy valorado por las familias del centro.

Los docentes de los Escolapios de Soria hablaron de su «aventura», que ha consistido en un profundo cambio metodológico en el colegio. «La sociedad ya no solo demanda a nuestros alumnos que controlen las materias del currículo, sino que además queremos que sean emprendedores, líderes, que trabajen en equipo, hablen bien en público, que tengan resiliencia, que dominen dos o tres idiomas...». Así resumía Óscar Abellón las necesidades a las que los colegios deben responder. Para hacerlo hay que preparar un camino «que requiere un esfuerzo importante». Y ante eso, el colegio se planteó qué metodología era la mejor para aplicar.

Nueva estructura en la clase

En su caso, optaron por «un abanico amplio de metodologías activas», tras recurrir a las líneas más vanguardistas e innovadoras e, incluso, a doctores de Harvard. Para empezar, hubo que cambiar la propia estructura del aula. Nada de mesas en fila y profesor protagonista en la pizarra. Ahora, «aunque los nombres quizás sean poco afortunados», las aulas tienen «fuego de campamento, cueva y abrevadero», es decir, «zonas para el trabajo en equipo y para el trabajo individual». En Nuestra Señora del Pilar te puedes encontrar con «una alfombra y unos pufs», un «espacio cómodo para el trabajo individual». El 'fuego de campamento' es el sitio para el trabajo en equipo.

Pero los cambios van más allá. La enseñanza se apoya en la búsqueda de problemas que tienen relación con la vida cotidiana. Se incorporó «el aprendizaje cooperativo, el aprendizaje basado en proyectos, en problemas, la importancia de trabajar el pensamiento en el aula». Porque si algo defienden Óscar Abellón y Carlos Munilla es que «además de trabajar los contenidos hay que animar a los alumnos a reflexionar, que piensen, que sean críticos». Eso, y trabajar la creatividad, una cuestión que a menudo «el propio sistema educativo mata. Y la culpa, a veces, la tenemos los propios docentes tal y como damos la clase». Todo eso se ha complementado con la incorporación de las últimas investigaciones en neurociencia y la importancia del desarrollo del cerebro en edad temprana. Tras once años, en este colegio concertado de Soria, lo tienen claro: «En general, los cambios cuestan mucho» y a los docentes les ha obligado a un importante esfuerzo de formación, algo que deberían hacer también las familias, porque los nuevos métodos se alejan de lo que ellos conocieron en su época escolar.

El esfuerzo, defienden, ha merecido la pena: «A nivel nacional, las cifras de éxito escolar en Secundaria son alarmantes. En nuestro caso, en el último curso, promocionaron el 100% de los alumnos de segundo de Secundaria y titularon el 100% de los de cuarto de ESO. Los estudios nos dicen que vamos por el buen camino».