Una «joya masónica» de 1905

Algunos de los masones que ayer participaron en la Asamblea Provincial. /
Algunos de los masones que ayer participaron en la Asamblea Provincial.

Un gijonés les lleva «un libro que no sabía interpretar» traído desde EE UU por un antepasado y lo identifican como «un documento histórico»

A. VILLACORTA

A puerta cerrada, como manda la obligación de ocultar sus ritos a los profanos, y tras dos ensayos previos, más de un centenar de masones pertenecientes a la Gran Logia de España -la obediencia masónica más importante de España tanto por antigüedad como por miembros, más de 2.500 repartidos por todo el país- se congregaron ayer para celebrar su Consejo y su Asamblea provinciales en un hotel del centro, con la gijonesa Logia Jovellanos como anfitriona.

La Gran Logia de España (depositaria del legado histórico del Grande Oriente Español, fundado en 1889) está dividida en ocho provincias y el Principado está encuadrado en la Gran Logia Provincial de Castilla junto con los masones de Galicia, Cantabria, el País Vasco, Navarra, Aragón, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Extremadura, de donde procedieron los hermanos congregados, a los que se sumaron 22 visitantes llegados desde el sur de Francia, Portugal e Italia hermanados con logias de la provincia.

Liderados por su Gran Maestro, el abogado valenciano Óscar de Alfonso, los masones de la Gran Logia Provincial de Castilla se reunieron, en primer lugar, para celebrar su Consejo, al que únicamente acuden los hermanos designados como venerables maestros, «el más alto rango dentro de una logia, ya que son tus propios hermanos los que te eligen como su líder durante un año», explicó De Alfonso. Y, seguidamente, tuvo lugar la Asamblea, en la que, además de asuntos administrativos y de tesorería, se otorgaron distintos reconocimientos, se realizaron varias investiduras y se aprobó un proyecto por el que se becará con 1.500 euros a dos estudiantes extremeños con cargo al fondo social con el que cuentan.

Pero la sorpresa de la jornada, contó De Alfonso -que también aprovechó su vista a Asturias para reunirse con el consejero de Presidencia, Guillermo Martínez, con el objetivo de explicarle las líneas maestras de la obediencia y sus proyectos futuros- fue el hallazgo de «una joya masónica».

Un texto en clave y tres brindis

Todo ocurrió después de que EL COMERCIO publicase una entrevista con el Gran Maestro de la Gran Logia de España. Fue entonces cuando un lector se puso en contacto con Óscar de Alfonso para llevarles «un libro antiguo que no sabía interpretar» y que, en su día, «había traído un antepasado desde Estados Unidos, adonde había emigrado desde Gijón».

«La familia siempre sospechó que era masón, pero no lo sabía con certeza», develó el Gran Maestro, que ayer pudo finalmente certificar que el manual, con un centenar de páginas, «es un documento histórico que data de 1905 y que, además de estar redactado en inglés, está encriptado».

«Tiene claves que resultan difíciles de descifrar incluso para mí», bromeó De Alfonso, quien añadió que el libro «detalla los rituales» para pasar por los tres escalafones de la masonería -de aprendiz a compañero y a maestro- «por el rito de York».

Un ágape cerró la jornada con el triple brindis que es tradicional en los banquetes masónicos: «El primero, en honor, del jefe del Estado. En este caso, del Rey Felipe VI. El segundo, en honor de todos los jefes de Estado que en el mundo amparan a la masonería. Y el tercero, del Gran Maestro. Algo que se hace desde hace dos siglos para desterrar esa idea horrible de que somos unos conspiradores. Simbolizan que nos sometemos a la ley».

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