El Santo Ángel reúne a los padres para explicar la situación del caso de Carla

El centro asegura que no ha recibido notificación alguna por la vía civil y pide tranquilidad porque no está procesado

E. RODRÍGUEZ

La dirección del colegio Santo Ángel está convocando a los padres para explicarles la situación del caso de Carla, la alumna de 14 años que el 11 de abril de 2013 se arrojó el mar desde La Providencia por el acoso escolar al que era sometida por compañeras de clase. Tras haberse reunido la semana pasada con los padres de Infantil, ayer hizo lo propio con los de Secundaria en la biblioteca del centro. Decidió tomar esta decisión conocedora de que hay inquietud entre los progenitores, pues así lo habían transmitido en el consejo escolar. El motivo es que las pasadas navidades dos compañeras de pupitre asumieron la autoría de un delito contra la integridad moral y firmaron el escrito de conformidad con la Fiscalía de Menores por el que se les condena a cuatro meses de tareas socioeducativas «orientadas a mejorar la empatía, el control de los impulsos y la asunción de las consecuencias de sus actos».

Según ha podido saber EL COMERCIO, el centro no tiene comunicación oficial de este acuerdo alcanzado con la Fiscalía de Menores. No obstante, ha querido transmitir a los padres serenidad, pues tampoco ha recibido notificación de los juzgados, sobre su actuación que, según asegura, se ajustó a los protocolos establecidos. En línea con el comunicado de abril de 2014, el centro sostiene que el inspector de Educación, al que asegura se le ha facilitado toda la documentación, ratificó el informe de actuación del colegio y la investigación de los juzgados llegó a conclusiones similares. Insiste en que no está procesado. El mismo día en que las menores llegaron a un acuerdo con fiscalía, la madre de Carla, Montserrat Magnien, señalaba que «éste solo es el principio del camino, pues hay más responsables» y anunciaba que iba a denunciar por la vía civil al colegio.

Según su versión, había acudido varias veces a hablar con la dirección para alertar sobre el presunto acoso, pero le dijeron que eran «cosas de niñas y no eran para tanto».

Tras el trágico desenlace, el centro aseguró que estaban tratando a la alumna, pero «de problemas diferentes al acoso y que tenían que ver con su vida personal fuera del centro educativo».