«La Hermandad de la Santa Vera Cruz llegó a tener 4.000 miembros en 1953»

Miguel Dongil, firmando ejemplares de su libro, ayer, en el salón de actos de San Pedro. /
Miguel Dongil, firmando ejemplares de su libro, ayer, en el salón de actos de San Pedro.

Miguel Dongil, autor del libro sobre sus 370 años de historia, recuerda que fue «la única cofradía que no contaba con ayudas de carácter nacional»

ALICIA G. OVIES

Hablar de la Semana Santa gijonesa no sería posible sin nombrar a la Hermandad de la Santa Vera Cruz. La vida religiosa y social de la ciudad ha estado ligada a ella desde su fundación en 1645, hace ya 370 años. Aún así, no contaba con una publicación que recogiera toda su historia. Este motivo llevó a Miguel Dongil y Sánchez, catedrático de Historia Medieval y hermano cofrade de la misma, a escribir el libro 'Historia de la ilustre Hermandad de la Santa Vera Cruz de Gijón: 1645-2014'.

«Todo lo que hay corresponde a momentos concretos. Tuve que informarme sobre todo por los archivos del Jovellanos, por los artículos publicados en la prensa y por lo que me contaron los anteriores hermanos mayores», afirmó su autor ayer en la presentación del libro en la sala de conferencias de la parroquia de San Pedro.

Dividida por siglos, esta monografía recoge algunos de los momentos más importantes por los que ha pasado la Hermandad. Desde las épocas que estuvo sin realizar ninguna actividad hasta sus mayores años de esplendor cuando logró tener hasta 4.000 miembros. Ocurrió en 1953. «Inicialmente, era una cofradía creada por marineros y un grupo de frailes franciscanos», explicó Dongil. Entonces, en el siglo XVII, «por enfrentamientos por el obispado, se le prohibió participar un año en los actos de la Semana Santa». A pesar de ello, logró hacerse con la exclusividad de la misma durante casi un siglo entero.

En 1784, los cofrades decidieron por mayoría perder su individualidad para «convertirse en una corporación más importante y con más medios». Se creó así la Hermandad de la Santa Misericordia, que se mantuvo hasta 1942, cuando se une a la Cofradía del Santo Entierro y la Misericordia, «buscando adaptarse a los nuevos tiempos». Fue en esos años cuando vivió su mejor época. «Era la única cofradía que no contaba con subvenciones de carácter nacional», explicó Dongil.

El buen avance de la corporación se vio truncado en 1973 cuando dejó de celebrarse la Semana Santa. Tuvo que esperar 22 años para recuperar sus actividades. «Un año después, en 1996, es inscrita en el registro de sociedades de Asturias». La individualidad que había tenido en los primeros años de su historia volvió poco después, convirtiéndose definitivamente en lo que hoy se conoce como la Hermandad de la Santa Vera Cruz.

Una mujer al frente

Claudio Marino fue el hermano mayor durante esta época y el encargado de «recuperar una administración propia». «Las actividades de la Hermandad estuvieron entonces muy ligadas a la vida de la ciudad», añadió el autor. Es en este último periodo cuando se enmarcan «dos de los hitos más importantes», según el catedrático: la elección de Gijón para la XXIII Peregrinación Nacional de la Confraternidad de Hermandades de la Vera Cruz y la proclamación de Mónica Rivera Fraga como la primera hermana mayor.

Todos estos hechos históricos están recogidos en la obra, cuya recaudación irá destinada íntegramente para la Hermandad.

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