Detenido un nigeriano por realizar compras 'on line' con datos robados a cien víctimas

El grupo de Delincuencia Económica cuantifica en 50.000 euros el dinero estafado con este procedimiento ilícito a personas de toda España

OLAYA SUÁREZGijón

Detenido un ciudadano nigeriano de 44 años por estafar a un centenar de personas utilizando de forma fraudulenta sus datos bancarios para realizar compras por internet y revender luego esos productos en el mercado negro. El Cuerpo Nacional de Policía cuantifica el beneficio obtenido en más de 50.000 euros.

La investigación comenzó en septiembre de 2014 tras recibir las primeras denuncias de víctimas cuyos datos bancarios habían sido utilizados ilegalmente para realizar distintas compras en portales de internet. Los trabajos policiales fueron arduos y complejos, pero acabaron por determinar que todos los fraudes cometidos en España eran obra de un mismo autor, si bien utilizaba distintas identidades y operaba con conexiones wifi de particulares, cibercafés y espacios públcios, intentando de esta forma dificultar su localización.

Tras meses de indagaciones, los agentes del grupo de Delincuencia Económica de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de Gijón comprobaron que el sospechoso tenía fijada su residencia en Gijón, «donde recibía los envíos que conseguía con su actividad ilícita», señalaron fuentes de la Comisaría.

Un trabajo como señuelo

«La persona investigada pertenecía a una organización criminal de carácter trasnacional que operaba por internet y se dedicada al fraude de tarjetas de crédito y débito. La red operaba consiguiendo titulares y numeraciones de tarjetas bancarias mediante distintos métodos, desde la clonación, 'phissing' o 'hackeo' de datos vía on line», señala la Policía.

Una vez obtenidos esos datos, se los facilitaban a través de servidores y enlaces privados a otros integrantes de la organización a cambio de una remuneración económica. El nigeriano residente en Gijón, supuestamente, adquiría esta información y valiéndose de la misma, efectuaba compras de aparatos tecnológicos como televisores, tablets, ordenadores portátiles o teléfonos móviles.

Cada semana realizaba tres o cuatro compras de artículos usando numerosas identidades y facilitando distintas direcciones para su recogida, «aunque siempre esperaba a los repartidores en la calle para evitar la comprobación fehaciente de su domicilio». «Con la excusa de facilitarles el trabajo se identificaba en la vía pública ante los trabajadores de las empresas de reparto y así conseguía la entrega inmediata del artículo, cuyo coste sería cargado a la persona de la que hubieran obtenido fraudulentamente la información de su tarjeta», relata el Cuerpo Nacional de Policía.

Todo ese material conseguido de esta forma entraba nuevamente en el mercado virtual puesto que de inmediato lo ofertaba en páginas de anuncios de internet a personas que desconocían su origen ilícito y que no pertenecían a esta red criminal. A pesar de todas las precauciones adoptadas por el investigado para ocultar su verdadera filiación, los agentes lograron identificarle y establecer un dispositivo para su detención. Precisamente fue localizado cuando estaba recogiendo uno de sus pedidos y trasladado a la Comisaría.