73.000 asturianos están en un riesgo de exclusión severa, según Cáritas

Vanesa Rodríguez, Aroa Tejero, Ángel Alonso, José Manuel Parrilla y Carmen Álvarez. /
Vanesa Rodríguez, Aroa Tejero, Ángel Alonso, José Manuel Parrilla y Carmen Álvarez.

El copago impide al 8% de la población seguir sus tratamientos médicos, según se constató en un encuentro de la Asociación Asturiana de Sociología

M. M. C.

En una mesa redonda sobre pobreza y desigualdad, organizada ayer por la Asociación Asturiana de Sociología, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, sacó a la palestra una serie de datos recabados por Cáritas en su VII Informe Foessa en el que, entre otras cosas, se indica que el 21% de la población asturiana está en riesgo de pobreza. Pero es que el 9% se encuentra en riesgo de exclusión moderada y un 7% -73.000 personas- en riesgo severo.

Esos datos los aportó Carmen Álvarez, del Departamento de Estudios y Análisis de Cáritas Asturias, en una mesa redonda en la que también participaron los sociólogos de la Universidad de Oviedo Aroa Tejero, Vanesa Rodríguez y José Manuel Parrilla, moderado por Ángel Alonso.

Carmen Álvarez, que indicó que «el empleo antes de la crisis era frágil por la burbuja inmobiliaria y suponía un modelo de integración precario», añadió más datos del informe Foessa, como que hay pobreza extrema en el 3,6% de los hogares asturianos, en 11.000 no hay ningún ingreso y en el 28% no se puede tener la vivienda a una temperatura adecuada -frente al 10% del conjunto nacional-. Pero es que Álvarez también resaltó que «el 8% de los asturianos no pueden seguir tratamientos médicos por la incidencia del copago».

Esos fueron los datos aportados de una realidad sobre la pobreza y la desigualdad que en los últimos años, «lejos de haber disminuido, se han incrementado», como explicó Ángel Alonso en la introducción de la mesa redonda. Eso sí, apuntó que en Asturias esa situación está, en general, más atenuada que en el resto del país.

También se habló ayer de los trabajadores pobres. De ello se encargó Aroa Tejero. Este concepto, que es relativo debido a que intervienen diversos factores, incluido el hogar, el número de trabajadores en él y cuántas personas viven en ese domicilio, también prevé que se tenga al menos unos ingresos del 60% de la renta mediana equivalente y que el trabajador tenga empleo al menos siete meses al año. Ante estos parámetros, Aroa Tejero advirtió que «ha habido un gran crecimiento en el riesgo de pobreza laboral entre los más jóvenes» y aseguró que «las consecuencias de la crisis la han pagado las personas que ya estaban en riesgo».

Las familias

Vanesa Rodríguez fue la encargada de tratar la situación de las personas mayores, ya que, como indicó, «las familias acaban haciendo lo que no se puede pagar en el mercado y lo que el Estado no da». Para medir la tasa de pobreza de los pensionistas hay que tener también en cuenta el umbral de pobreza, que es muy relativo y puede cambiar de forma notable según el desarrollo económico de un país. Actualmente, por ejemplo, esa tasa es de las más bajas de la Unión Europea, «pero no quiere decir que haya mejorado la situación de los pensionistas».

José Manuel Parrilla recordó que «un individuo es pobre en función de las características de su hogar» y advirtió de que cuando se habla de riesgos de pobreza «nos estamos refiriendo a riesgos bastante reales». Apuntó la «escasa capacidad» que ha tenido el Estado de Bienestar para disminuir las desigualdades y recordó que, «poco a poco, el colchón familiar va quedando en nada» lo que hace que los grupos de riesgo se vayan cronificando.