Los perros de razas peligrosas aumentaron un 28% desde 2012

Manifestación para protestar contra la ley que regula la posesión de perros considerados peligrosos, en marzo pasado. /
Manifestación para protestar contra la ley que regula la posesión de perros considerados peligrosos, en marzo pasado.

«Hay predisposición genética, pero es la mano del dueño la que determina la agresividad del animal», explican desde Fauna Urbana

P. LAMADRID GIJÓN.

Los hogares gijoneses cada vez acogen a más perros de razas potencialmente peligrosas. Basta con analizar los datos del censo de mascotas para percibir este incremento. De los 755 perros que estaban registrados en Gijón en 2012, se ha pasado a 1.046. Es decir, que han aumentado un 27,8% en los tres últimos años. La ordenanza reguladora de la Protección y Tenencia de Animales de Compañía establece que los pitbull, staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileño, tosa inu y akita inu son perros que pueden resultar peligrosos en determinadas circunstancias.

LOS DATOS

Censo. En la actualidad, hay 1.046 perros potencialmente peligrosos censados en Gijón. En 2012, había 755.

Razas. Los pitbull, staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileño, tosa inu y akita inu son considerados perros de riesgo.

Normativa. La ordenanza no permite que los perros de estas razas vayan sin correa ni siquiera en zonas acotadas para canes.

Así las cosas, parece que los ciudadanos van dejando a un lado las reticiencias respecto a los canes de estas razas. «No sé si se ha perdido el miedo, pero creo que la mayoría de la gente está concienciada» de que la raza no marca la peligrosidad de un animal, explica Carlos Solares, el responsable de la tienda de animales Fauna Urbana. «Hay cierta predisposición genética, pero es la mano del dueño la que determina esta cuestión», señala. Es más, hay perros de las razas consideradas potencialmente peligrosas que son «cachos de pan» incluso con los más pequeños. «Se dejan tirar de las orejas y no dicen ni 'mu'», apunta Solares. No obstante, el grueso de las personas que tienen perros opta por los de pequeño y mediano tamaño, asegura. Y es que tener un perro de una raza peligrosa «es más caro», constata el experto. Por ejemplo, aplicar un remedio antiparasitario a los pitbull, staffordshire terrier, rottweiler, dogo argentino, fila brasileño, tosa inu y akita inu es más costoso que hacerlo a un perro de otra raza. No sólo eso, además «necesitan más espacio», apunta Solares.

La normativa municipal establece que no pueden estar sueltos ni siquiera en las zonas acotadas para su esparcimiento. Además, la ordenanza de mascotas obliga a los dueños de perros que pertenecen a estas razas a solicitar una licencia especial para su tenencia.