'Makelele', delatado por el ADN

El pasado 31 de julio Abdou Ndiaye, conocido como 'Make', fue detenido y conducido a su piso en Salustio Regueral. /
El pasado 31 de julio Abdou Ndiaye, conocido como 'Make', fue detenido y conducido a su piso en Salustio Regueral.

El comisario da por «cerrada la complicada investigación policial que ha concluido con éxito»

OLAYA SUÁREZGijón

Tenían la certeza policial de que era el presunto autor del crimen de la hostelera Sonia Meléndez Mitre, pero tuvieron que esperar meses para que llegasen los resultados de las pruebas de ADN que sustentasen la investigación y sirviesen como base legal para su ingreso en prisión, imputado por un delito de homicidio. Los rastros biológicos delataron, supuestamente, a 'Makelele'. La recopilación de pruebas en la minuciosa inspección realizada en el piso de El Lauredal en el que apareció el cadáver y las muestras recogidas por los médicos forenses en la autopsia de los restos mortales, fueron analizadas en el laboratorio de biología de la Comisaría General de Policía Científica.

Las evidencias biológicas fueron concluyentes. Implicaban directamente a Abdou Ndiaye, el ciudadano francés con quien la víctima había tenido una relación laboral y sentimental. A los resultados de los análisis se sumaban las contradicciones en las que había caído en las declaraciones que prestó ante la Policía y la jueza, como su versión de que no había estado en el domicilio de Sonia el día de autos, cuando las antenas de telefonía lo situaban en las inmediaciones.

Los miembros de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) tuvieron conocimiento de las conclusiones de ADN el miércoles. Ese mismo día, le trasladaron las novedades a la jueza de Instrucción número 1, Carolina Montero. Se ordenaba la detención inmediata del sospechoso. Fue interceptado en la calle a la 1 de la madrugada del jueves. Las últimas semanas residía en casa de un amigo después de que dejar el piso que había alquilado en la calle de Salustio Regueral, en el barrio del Carmen, tras el primer arresto, el 31 de julio, dos semanas después del crimen. En aquella ocasión, la jueza lo dejó en libertad con cargos y la obligación de presentarse una vez por semana en el Palacio de Justicia. Cumplió con la orden y continuó, aparentemente, con su vida normal. Empezó a trabajar en una sidrería próxima a la plaza Mayor y siguió frecuentando la zona de la Ruta, saludando a sus compañeros hosteleros y a los muchos clientes que conoció durante los años que trabajó en la vinatería de la víctima, el Sinatra.

Si la primera vez que pasó a disposición judicial no se encontraron pruebas concluyentes contra él, el jueves el fiscal consideró que los resultados del ADN eran lo suficientemente relevantes como para solicitar su ingreso en el centro penitenciario de Villabona. Se dictó para él un auto de ingreso en prisión, comunicada y sin fianza, como supuesto autor de un delito de homicidio, a expensas de que en el transcurso de la fase de instrucción pueda cambiar su imputación.

Felicitación a la UDEV

El Comisario de la Policía Nacional de Policía de Gijón, Dámaso Colunga, afirmó ayer antes de la celebración del patrón del Cuerpo, que «la investigación está cerrada» y aprovechó su discurso durante el acto solemne para «felicitar a los que han posibilitado que esta complicada y larga investigación haya concluido de forma exitosa». Los trabajos corrieron a cargo de la UDEV.

El procedimiento permanece bajo secreto de sumario, si bien está previsto que se levante en los próximos días y que de esta forma tanto la acusación particular -ejercida por el abogado José Joaquín García- como el letrado de la defensa puedan conocer de forma pormenorizada las pruebas de cargo que pesan sobre 'Makelele' y los datos de la investigación.

Desde el primer momento, en todas las declaraciones que efectuó, y también ante la jueza el jueves, Abdou Ndiaye negó de forma tajante haber matado a Sonia Meléndez Mitre, de 48 años y madre de una hija de 19. Reiteró que el día del crimen, el pasado 17 de julio, había quedado con ella en el despacho de su abogado para ultimar los flecos del fin de su relación laboral. Pocos días antes del crimen, Sonia le había despedido y él había empezado a trabajar como camarero en otro establecimiento hostelero de la Ruta de los Vinos. Su relación sentimental había concluido también semanas antes.

Fue precisamente esa situación de distanciamiento entre ambos la principal hipótesis de móvil del crimen que sopesó la Policía. Además de las contradicciones en las que cayó el sospechoso en sus declaraciones en la Comisaría, las nuevas pruebas con las que cuenta ahora la jueza, Carolina Montero, le señalan directamente. Será el juicio que se celebrará en aproximadamente dos años el que determine si es el autor del crimen.

La víctima murió por asfixia y presentaba siete costillas rotas, además de contusiones por prácticamente todo el cuerpo. El ensañamientos del asesino hizo pensar desde el primer momento a los investigadores que podría tratarse de alguien de su entorno más próximo, una hipótesis refrendada por el hecho de que la cerradura no estaba violentada, por lo que Sonia abrió la puerta al homicida o bien éste tenía llaves del piso.