«Tenemos casos de fuerte maltrato físico y sexual en niñas de 12 y 13 años»

Paola Fernández Zurbarán, antes de la charla. /
Paola Fernández Zurbarán, antes de la charla.

autora de 'El novio de mi hija la maltrata. ¿Qué podemos hacer?'

CHELO TUYAGijón

34 menores asturianas tuvieron este año protección policial de sus parejas o ex. A esta información de EL COMERCIO, la Oficina de Políticas de Igualdad de Gijón añadió ayer que casi 350 adolescentes gijonesas podrían ser «víctimas invisibles» de agresiones machistas. Cifras para la preocupación y el debate. ¿Por qué las generaciones más formadas repiten comportamientos atávicos? Paola Fernández Zurbarán tiene la respuesta porque es la coordinadora del programa de Atención Psicológica a Mujeres Adolescentes Víctimas de Violencia Machista del Instituto Andaluz de la Mujer que ha atendido a 300 menores en tres años. Una respuesta que ha puesto por escrito en la guía 'El novio de mi hija la maltrata'. Ayer la presentó en el Centro Municipal de La Arena.

34 menores con protección policial. 350 posibles víctimas de violencia machista. ¿Qué ocurre?

Lo mismo que con las mujeres adultas. Lo bueno es que ahora tenemos más capacidad para detectarlo. La violencia machista en el ámbito de la pareja se sigue reproduciendo.

¿Por qué?

Porque a pesar de que, tras mucho esfuerzo, hemos conseguido que las chicas y los chicos visibilicen la igualdad en el plano público, nos sigue quedando como asignatura pendiente enseñar la igualdad en el ámbito de la pareja. Desde un amor bien entendido y no en una relación de poder del hombre y sumisión de la mujer.

¿Al joven no le parece raro que su novia trabaje, pero todavía cree que le tiene que lavar la ropa?

Exactamente. Y, sobre todo, que está a su disposición en todos los sentidos. Que sus necesidades en el ámbito de la pareja están por encima de las necesidades de ella. Todas. Incluso las sexuales.

¿Qué ha descubierto con su programa de atención a víctimas adolescentes?

Que el nivel de violencia sexual a que están expuestas es terrorífico. Los chicos y las chicas están siendo educados en materia afectivo-sexual a través de series y de la pornografía. Es muy importante que ese dato se tenga en cuenta. Si no hacemos y planificamos educación afectiva, la obtendrán por otros canales: los que muestran continuamente relación de poder y sumisión.

¿Cuántos casos ha detectado?

Hemos atendido en tres años a 300 menores. Las chicas a las que estamos atendiendo no son chicas que estén sufriendo manifestaciones tempranas de la violencia. Es decir, no solo hay control, aislamiento y maltrato. No. También tenemos un fuerte maltrato físico y una fuerte violencia sexual.

¿A qué edad?

Atendemos, en teoría, a chicas de entre 14 y 17 años, pero la realidad es que recibimos demanda también de chicas de 12 y 13 años.

¿12 y 13 años de ese perfil: grave maltrato y gran agresión sexual?

Sí. Los chicos con los que mantienen relaciones son mayores que ellas, ellos quieren mantener relaciones sexuales y las mantienen como ellos creen que debe ser, como han aprendido en la pornografía.

¿Qué pueden hacer las familias y los colegios?

Es necesario sentarnos a pensar en estrategias de implementación de la igualdad entre hombres y mujeres, pero desde un plano afectivo. Tenemos que pasar ya a entender dónde los chicos y las chicas aprenden lo que es el amor, la sexualidad y ayudar a deconstruir ese modelo de relaciones desiguales en el ámbito de la pareja.

¿Por qué empezaron hace tres años con este programa?

Fue tras el estudio 'Andalucía detecta', hecho en 2011. Revelaba datos escalofriantes del sexismo interiorizado en los adolescentes. Nos hizo pensar que ya existían y empezamos a trabajar con las chicas.

¿Con los chicos no?

En este momento ninguna Administración trabaja con programas de reeducación a chicos que maltratan.

¿No son necesarios?

Indispensables. Nosotros reclamamos el trabajo con los chicos. Tenemos que darles modelos alternativos. Ellos ya saben cómo no hacerlo, pero no saben cómo sí.