«Se acabaron los jefes y los horarios»

Los trabajadores municipales que se jubilaron este año, en el salón de recepciones junto a la alcaldesa y varios concejales. /
Los trabajadores municipales que se jubilaron este año, en el salón de recepciones junto a la alcaldesa y varios concejales.

La alcaldesa presidió el acto de despedida a los 43 trabajadores del Ayuntamiento y las empresas municipales que se jubilaron en 2015

I. V.

Luis Gonzalo Villazón ha cambiado las plantas de los parques públicos por la huerta de su casa. Tras 23 años trabajando para Emulsa, primero centrado en el cuidado del Cerro y luego haciendo labores de jardinería en Moreda, Contrueces, Pinzales y La Pedrera, este año le llegó la jubilación. «Ahora tendré tiempo de sobra para les fabes y la manzana», celebra. En su finca particular, además, es menos probable que se repita una escena como la que vivió cuando, tras terminar de colocar plantas nuevas en un parque de Nuevo Gijón, una religiosa acompañada de varios residentes de un asilo empezó a cogerlas para llevárselas. De nada sirvió que le propusiera pedirlas al vivero. «Decía que un concejal le había dicho que las cogiera y que lo que es de Dios es de todos», recuerda.

Belén Fernández también recuerda haber vivido incontables anécdotas desde su puesto de atención al público en la Concejalía de Empleo, donde ha pasado los últimos 26 años. «Te preguntaban de todo. Atendí desde llamadas de teléfono pidiendo información sobre el oleaje que había ese día en San Lorenzo para hacer surf, hasta turistas sorprendidos que querían saber dónde estaba la playa que habían visto la noche anterior, ya que al subir la marea no la encontraban». Esta funcionaria, que «tras pasar por varias empresas que no cotizaban por mí» decidió hace tres décadas opositar para entrar en el Ayuntamiento, considera su labor de trato directo con el ciudadano «muy gratificante» y asegura que siempre dio «todo lo que estaba en mi mano para ayudarles». Pero desde julio, tras su jubilación, «he cambiado una muy buena empresa, en la que estaba muy bien, por algo mucho mejor que es mi libertad para decidir lo que hago».

María Antonia Lanero tiene claro que, tras un cuarto de siglo limpiando edificios municipales -durante 24 años fue la Casa Consistorial y en los últimos meses la trasladaron a los colegios públicos-, ahora se merece un año «sin hacer nada». Después, le gustaría «colaborar con gente mayor, yendo a visitarla o para sacarla de paseo». Deja detrás «muchos recuerdos buenos y alguno malo» en una empresa, Emulsa, «que se porta muy bien con los trabajadores». Lo constata también Ángel Gómez, que la abandona después de 23 años barriendo y regando las calles. «Hay pocas empresas en las que estés a gusto, y el que no lo esté en esta, es que no sabe cumplir con su deber».

Junto a Luis Tuya -mecánico de EMTUSA que, con 45 años de antigüedad, era el más veterano de la empresa-, Juan González-Salas -que se despidió en mayo tras 34 años al frente de la Intervención- y otros 37 trabajadores del Ayuntamiento, las empresas municipales y los organismos autónomos, recibieron ayer un homenaje en la Casa Consistorial a la jubilación a la que todos ellos han accedido a lo largo de 2015. «La roca, lo fuerte de una gran empresa de servicios como es el Ayuntamiento, es su capital humano. Gracias por esta vida profesional de entrega a los gijoneses. Para vosotros termina una buena etapa, pero empieza otra mejor. Se acabaron los jefes y los horarios. Ahora tenéis una hoja en blanco para escribir vuestro programa diario», les felicitó Carmen Moriyón.