El Ayuntamiento prohíbe la fiesta de Poniente tras las protestas vecinales

Decenas de jóvenes, a las puertas de uno de los locales del Grupo, para cambiar o devolver las entradas de la fiesta ibicenca. /
Decenas de jóvenes, a las puertas de uno de los locales del Grupo, para cambiar o devolver las entradas de la fiesta ibicenca.

El Grupo Gavia, organizador del festejo, cree que es «una decisión política» y estudia «medidas jurídicas»

OLGA ESTEBAN

El Ayuntamiento comunicó ayer al Grupo Gavia que no podría celebrar la fiesta ibicenca de Nochevieja que iba a congregar hoy a casi un millar de personas en una carpa instalada en Poniente. Pasados unos minutos del mediodía y con solo un día de antelación, llegaba la noticia: quedaba suspendida una de las dos macrofiestas previstas para hoy en la ciudad, porque, según el Consistorio, no cumplía los requisitos. «Son cuestiones técnicas», justificaba la propia alcaldesa, Carmen Moriyón.

Aunque el equipo de gobierno no especificó ayer cuáles eran esas cuestiones técnicas, Moriyón hizo referencia a «informes de Medio Ambiente para el ruido, de licencias», y también de la Policía Local. «El informe deniega y frente a un informe que deniega, el alcalde lo respeta». El concejal de Seguridad Ciudadana, Esteban Aparicio, aseguró que había «varias cosas que se incumplían». Al parecer, en la notificación que se trasladó al Grupo Gavia se hace referencia a tres cuestiones. Tampoco los empresarios quisieron concretar demasiado («los papeles están en manos de nuestros abogados») aunque sí explicaron que se hace referencia a una falta de documentación que «no es cierta» y a otras cuestiones que «están hasta mal redactadas». Una de las posibles irregularidades que alega el Ayuntamiento es que la carpa está situada a menos de 500 metros de las viviendas. Pero, más allá de eso, lo que realmente ha dificultado las cosas, insistió Aparicio, y lo mencionó también la propia Moriyón, es la «premura». Dice el edil que «la primera documentación que Gavia registró fue el 16 de diciembre. No me consta que en el expediente haya ninguna documentación previa. Las cosas hay que hacerlas bien. Lo siento en el alma, pero no puedo firmar, a sabiendas, una resolución ilegal», explicó el edil. «La ley es para todos, y lo contrario sería prevaricar», apostilló.

Y ahí, en las fechas, están las primeras desavenencias con los empresarios. Diferencias que, se hizo evidente durante el día, son muchas. El Grupo Gavia había decidido este año cambiar la tradicional ubicación de su fiesta de Nochevieja, que solía hacer en el Bellavista. Esta vez optaron por algo distinto. En un primer momento, eligieron el espigón central de Fomento, donde tienen uno de sus locales. Así lo solicitaron a la Autoridad Portuaria y al Ayuntamiento el 18 de noviembre, tal y como consta en la documentación de los empresarios. Ese día registraron la solicitud de licencia, para la «instalación de carpas para evento navideño», y que acompañaban del proyecto técnico, el plan de autoprotección y la póliza del seguro.

Fernando Castaño, gerente del grupo, fue el encargado ayer de «dar la cara» por parte de Gavia, en una rueda de prensa en la que no comparecieron pero también estaban otros socios del grupo, Javier Martínez y Ángel Lorenzo. Y fue ahí donde Castaño especificó trámites y fechas. Y explicó que lo que sucedió el 16 de diciembre es que la Autoridad Portuaria, propietaria del suelo, les comunicó la conveniencia de trasladar la carpa a Poniente por motivos de seguridad. Gavia se lo comunicó al Ayuntamiento, que considera que es en esa fecha cuando empieza la tramitación de las licencias.

Dice Esteban Aparicio que no había tiempo para subsanar deficiencias y que se hizo todo con la mayor agilidad, teniendo en cuenta los días festivos. Contesta Gavia que el proyecto era el mismo que en el espigón y que los «detalles» pendientes eran asumibles. Y que si no lo eran «y nos hubieran avisado unos días antes, hubiéramos tenido margen de maniobra», para trasladar la fiesta al Bellavista. Incluso que es habitual que el Consistorio otorgue la licencia para la fiesta de Nochevieja «el día 30 o el propio 31 de diciembre», algo que les ha sucedido al menos «en los últimos cuatro años». Por lo tanto, trasladó Castaño, nada hacía indicar la decisión última.

Licencia el último día

Dice Esteban Aparicio que no había tiempo para subsanar deficiencias y que se hizo todo con la mayor agilidad, teniendo en cuenta los días festivos. Contesta Gavia que el proyecto era el mismo que en el espigón y que los «detalles» pendientes eran asumibles. Y que si no lo eran «y nos hubieran avisado unos días antes, hubiéramos tenido margen de maniobra», para trasladar la fiesta al Bellavista. Incluso que es habitual que el Consistorio otorgue la licencia para la fiesta de Nochevieja «el día 30 o el propio 31 de diciembre», algo que les ha sucedido al menos «en los últimos cuatro años». Por lo tanto, trasladó Castaño, nada hacía indicar la decisión última.

«Hasta que el martes empezaron los rumores de que los vecinos habían ido a protestar». Puso el foco el gerente de Gavia en el principal origen del problema. Aunque en la notificación oficial no se mencione, el propio concejal de Seguridad Ciudadana hacía referencia al acuerdo alcanzado entre el gobierno local y la asociación de vecinos Pando, de Poniente, para restringir la celebración de festejos en la zona. Es a ese acuerdo al que los propios vecinos hacían referencia anteayer, en un comunicado público en el que criticaban «la masacre continuada del Ayuntamiento hacia los vecinos del entorno de la playa de Poniente».

Somió y Cimadevilla

«Respetamos a los vecinos, pero no estábamos cometiendo ninguna ilegalidad», respondía ayer Fernando Castaño. Y añadía una pregunta: «¿Son más importantes los vecinos de Poniente que los de Somió o los de la plaza Mayor?». Estaba claro que Gavia miraba hacia las otras dos grandes fiestas previstas hoy, la de la Buena Vida en la Feria de Muestras y la que tendrá lugar ante el Ayuntamiento. Estaban Aparicio negó que sean cosas comparables. «La primera se empezó a tramitar en agosto y cumple escrupulosamente la normativa. En la segunda no se cobra entrada», anotó.

«Hemos sido firmes defensores de la administración. Pero la decisión de hoy ha sido muy desafortunada. Ha sido una decisión política, no la han tomado los técnicos», concluía Castaño. No ocultan en Gavia su malestar. Hasta tal punto que están valorando posibles acciones legales, porque defienden una y otra vez que todos los informes «eran favorables».