'Castillo de Salas', 30 años dejando carbón

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El buque encalló el 11 de enero de 1986 y aún hoy imprime su huella en la playa de San Lorenzo

MARCO MENÉNDEZ / CHEMA FERNÁNDEZ ALLONGO

Debería estar en la memoria lejana de los gijoneses, pero la realidad diaria hace que el 'Castillo de Salas' aún esté muy presente en la cotidianeidad de Gijón. Hoy hace 30 años que el granelero encallara en los bajíos del 'cantu de San Pedro', a unos 740 metros del Cerro de Santa Catalina, y todavía hace unas semanas la playa de San Lorenzo amanecía con una gran mancha de carbón, un vestigio que pretende no hacer que se olvide la dureza de la mar y la íntima relación que tiene con la villa y puerto.

El de 1986 fue un enero con muchos temporales, incluso llegó a nevar a nivel de la costa. Junto a otros buques, el día 11 el 'Castillo de Salas' permanecía fondeado en aguas exteriores del puerto, capeando el temporal, con un cargamento de 99.277 toneladas de carbón que había traído del puerto estadounidense de Norfolk para la entonces siderúrgica Ensidesa. El gran peso de este granelero de 261 metros de eslora, 40 de manga y 14,5 de calado, perteneciente a la Empresa Nacional Elcano, hacía difícil su gobierno ante una mar de tan bravas características. Y sucedió lo peor. Aquella mañana, el ancla del granelero -hoy se puede contemplar en el Museo de Anclas de Salinas- garreó, mientras que el segundo se rompió antes de que pudiera ser utilizado. El 'Castillo de Salas' quedó así a merced de la mar, que lo llevó directamente al 'cantu de San Pedro', donde encalló.

Intento de reflotar

Elcano esperó a que la propia pleamar fuera capaz de liberar al buque, pero resultó infructuoso, por lo que se contrató a una empresa holandesa para que lo reflotara. Para ello hacía falta un tiempo que el barco no tenía, pues el azote de las olas continuaba sin descanso y buzos locales ya habían comprobado la existencia de grietas en sus bodegas. Eso hizo que el día 15 el casco del 'Castillo de Salas', ya muy debilitado por la fuerza de la mar, terminara partiéndose, con el consiguiente peligro medioambiental. De inmediato, se comenzó a sacar el combustible. Pero todo ello no fue suficiente y en un momento dado hubo que ordenar la evacuación del barco, que vertió a la mar unas 20.000 toneladas de carbón y una buena cantidad de gasóleo.

El 24 de enero, la popa del buque quedó definitivamente hundida, mientras que la proa, tras ser vaciada de carbón, se consiguió reflotar el 22 de febrero y se hundió en una fosa de 4.000 metros de profundidad a unas 40 millas al Norte del Cabo Peñas. Sí se pudo desmontar parte de la popa hundida, pero quedó en su lugar buena parte de su casco al completo, de donde en 2001 volverían a filtrarse combustible y más carbón de sus bodegas.

Caso sobreseído

Es este un hundimiento que cuyo proceder voces autorizadas calificaron abiertamente de negligente e, incluso, criminal. Según algunos, se entremezclaron intereses económicos y políticos, que nunca fueron debidamente aclarados, al tiempo que las discrepancias sobre el coste del rescate parece ser que tuvo mucho que ver. No obstante, las diligencias penales abiertas contra el capitán del barco y el práctico del Puerto de Gijón fueron sobreseídas, y en cuanto al juicio civil por el vertido, no llegó a celebrarse, al alcanzar un acuerdo el Estado con el Ayuntamiento de Gijón.

Se cumplen ahora 30 años de un gran temporal de componente Noroeste en la costa asturiana, que se unió a la avanzada edad de algunos barcos -no era el caso del 'Castillo de Salas', pues había sido construido en 1980-, la ausencia de suficientes medios de auxilio ante los siniestros marítimos y los errores de algunos navegantes, produciendo una serie de percances en enero de 1986 en los que fallecieron nueve personas. En total, naufragaron cinco buques y se partió el 'Castillo de Salas' en el plazo de solo cuatro semanas.

Ya el 1 de enero naufragó el yate francés 'Green Flash', desapareciendo sus dos tripulantes. El día 15, el carguero español 'Luchana' se hundió cuando esperaba frente al puerto de Avilés, falleciendo cuatro de sus nueve tripulantes. El día 23 es triplemente recordado por el carguero británico 'Stanley Bay', hundido frente al puerto de Avilés y con la pérdida de tres de sus 17 tripulantes, y por los naufragios de los pesqueros 'Terín' (Tapia de Casariego) y 'Pico Pienzu' (Avilés), si bien los catorce tripulantes del primero y los ocho del segundo consiguieron ser rescatados.

Ese duro mes para los hombres de la mar no se olvida y de ello se encarga la escultura que, como homenaje, realizó Joaquín Rubio Camín con una de las piezas rescatadas del 'Castillo de Salas' y que fue colocada en el parque del Cabo de San Lorenzo, en noviembre de 2003, frente al mar Cantábrico.