El psicoesteta expone en Gijón

Ramiro Fernández, junto a muchas de sus antigüedades que podrán verse en mayo en Gijón. /
Ramiro Fernández, junto a muchas de sus antigüedades que podrán verse en mayo en Gijón.

Ramiro Fernández celebra sus 50 años de trayectoria con una exposición de antigüedades, a la que Oviedo no da fecha

MARÍA GANCEDO

El Centro de Cultura Antiguo Instituto podría convertirse, durante el mes de mayo, en una auténtica barbería del siglo XIX con la puesta en escena de las piezas de colección de Ramiro Fernández. El psicoesteta allerano más famoso del país celebrará, con una exposición, su 50 aniversario como profesional en el mundo de la imagen ejerciendo en Oviedo y 25 como peluquero 'crack' de la Selección Española de fútbol. Una exposición con sabor agridulce. Ya que, a pesar del profundo cariño que siento por Gijón, la ciudad en la que se formó como barbero, y la alegría que sintió al recibir la llamada del consistorio en la concejalía de Cultura le ofrecía el centro para montar la exposición, reconoce que siente pena por no haber recibido una respuesta institucional del Ayuntamiento de Oviedo, donde vive y trabaja desde hace cincuenta años, al que solicitó un espacio para hacerla.

A pesar de que ya tiene parte de la colección en exposición, en su peluquería de la calle Reguera, es la primera vez que se expondrá en un lugar público. «Será una muestra cultural, para el disfrute de la gente», apunta Fernández. En su haber cuenta con más de 500 piezas procedentes de diferentes partes del mundo, y que recorren la historia de la barbería desde el siglo XVIII en adelante. «Hay tenacillas de pelo como las que usaba Estrellita Castro para el rizo. O para rizar bigotes y hacer permanentes, que datan del siglo XIX», apunta. Pero también habrá navajas, vacías, escupideras o champuneras con más de 200 años de antigüedad. Precisamente, fue una vacía de porcelana, la primera pieza que adquirió, «La vi en un escaparate paseando por Viena y no lo dudé. Era preciosa». A partir de ahí la colección no hizo más que crecer. En un trueque con el peluquero de un petrolero americano consiguió su segunda pieza: un auténtico sillón de babero 'koker' de 1885, «como los de las películas del oeste», explica. «Lo único que me pidió a cambio fue otro sillón. No podía quedarse sin él. Y le compré uno español».

Además de la reconstrucción de la barbería, en la que no faltarán modelos de los primeros lavacabezas y secadores de pelo, habrá otras tres áreas. Una, dedicada al dibujo: 50 viñetas de crecepelos de los siglos XVIII y XIX. «Piezas originales», que estarán acompañadas por 50 caricaturas dibujadas en los años 70. «Son de un estudio que hice, que tuvo un gran impacto. En él, dividía el mundo en dos tipos de personas los 'IPI' (Imagen Personal Impulsadora) y los 'IPA' (Imagen Personal Atascada). Los primeros son jóvenes de espíritu, que innovan, mientras que los segundos, son los que aparcan su imagen. Para ilustrarlo utilicé caricaturas de personajes conocidos». La tercera parte está dedicada al otro pilar de su vida. El fútbol. Después de 25 años al servicio de las melenas de los jugadores de la Selección, ha acumulado más de 200 camisetas firmadas. En la exposición se mostrarán solo 50, «las más peculiares». Ha participado en cinco mundiales y en otros cinco europeos; ha conocido a cinco selecionadores y a seis entrenadores y asegura que estar en contacto con deportistas tan jóvenes, le obliga a estar siempre actualizado. No solo corta el pelo, también escucha y aconseja, «pero sin imponer».

Le gustaría que los colegios organizasen salidas para visitarla por su carácter instructivo e inspirador. «Los niños pueden ver la peluquería como una profesión humilde, pero puede tener un gran valor y ser reconocida». De hecho, otro rincón de la muestra será destinado a sus distinciones y una breve historia de la barbería.