El 'loctite' entra en los quirófanos

Pablo San Miguel, con una de las dosis del pegamento. /
Pablo San Miguel, con una de las dosis del pegamento.

Cabueñes emplea pegamento en lugar de suturas para intervenir hernias inguinales

LAURA FONSECA

Pegamento en lugar de suturas y grapas. Dicen que es el futuro y que poco a poco hará que los cirujanos dejen de coser a sus pacientes y se pasen a esta suerte de 'loctite': un adhesivo tisular sintético que reduce de forma significativa el dolor tras la operación. En el Hospital de Cabueñes lo vienen utilizando desde hace tres años «con resultados muy buenos para el paciente». Lo emplean, de momento, en intervenciones de hernia inguinal, detalla el jefe del servicio de Cirugía General, Pablo San Miguel. Han sido los primeros en Asturias en aplicar esta llamativa técnica que ya tiene nombre en la jerga médica: 'hernioplastia sin sutura'. Empezaron en noviembre de 2013 y han operados 90 enfermos.

El antecedente de este pegamento para uso humano hay que buscarlo, como ocurre con muchas cosas, en un hecho fortuito. Corría el año 1942, plena Segunda Guerra Mundial, y el doctor americano Harry Coover, que trabajaba para Kodak, buscaba un material transparente adecuado para las miras plásticas de los fusiles. Coover dio con el cianoacrilato de metilo, «algo muy parecido a lo que luego fue el Super Glue o, más recientemente, el 'loctite'». Pero Coover no lo llegó a usar, entonces. Pegaba demasiado.

El cianoacrilato tuvo que esperar tiempos mejores. Su hora llegó con otra guerra, la de Vietnam. «Lo empezaron a usar para cortar el sangrado de los soldados heridos en el frente». Claro que de aquélla el pegamento no era en absoluto un producto refinado «y causaba mucha toxicidad». Pero en Vietnam era mejor eso que morir desangrado.

No fue hasta décadas después que lo aprobó la FDA para «ciertos usos médicos». En los años 60, Kodak vendió el cianocrilato a Loctite. Ese pegamento, que se distribuye en tubos similares al que se emplean para las lágrimas artificiales, es el que desde noviembre de 2013 utilizan en Cabueñes para fijar las mallas internas que se implantan en los pacientes con hernia inguinal. Hasta entonces echaban mano de suturas y grapas, lo tradicional. Pero «esto causa muchas molestias y dolores posoperatorios a los enfermos».

Los pacientes salen erguidos

El adhesivo tisular «es quince veces más rápido que la sutura y reduce muchísimo el dolor en los pacientes. Es bueno desde muchos puntos de vista pero, sobre todo, para el enfermo que sale erguido del hospital y caminando como si no hubiera pasado por el quirófano». San Miguel experimentó esta sensación con muchos de los enfermos a los que intervino. «Más de uno se creía que no lo había operado». Uno de ellos es César de Andrés, minero jubilado de La Camocha, que se operó en 2015, con 58 años. «Ni me enteré. No tuve ninguna secuela ni dolor. De hecho, cuando el médico vino a comentarme cómo había salido de operación, yo estaba vestido de calle en el pasillo de la planta, esperando por el alta», comenta entre risas. Y eso que «la mía era una hernia complicada. Estuve un año en lista de espera; al final casi no podía ni caminar», recuerda.

Cabueñes fue el primer hospital de Asturias en implantar esta técnica que se ha extendido al San Agustín, de Avilés. En España pocos hospitales disponen de este tratamiento, que según San Miguel «va a revolucionar los quirófanos como en su día lo hizo la laparoscopia». Este cirujano presentó en un congreso sobre cirugía mayor ambulatoria desarrollado en Gijón los resultados. «El 90% de los enfermos a los que aplicamos esta cola quirúrgica no toma analgésicos al día siguiente de la intervención. No necesitan ni un paracetamol cuando lo habitual es que tomen fármacos para el dolor durante diez o quince días», detalló.

Las hernias inguinales son uno de los procesos más frecuentes en cirugía general. En Gijón «se pueden llegar a hacer unas 700 al año». El uso de adhesivo tisular «podría ayudar a reducir las demoras», pues permite hacer más operaciones al requerir menos tiempo de quirófano. En Cabueñes, a finales del pasado año había en lista de espera para esta patología 153 personas que llevaban aguardando, de media, 84 días. Pero el adhesivo tisular no solo es efectivo para hernias. «Tiene muchos usos. Ahora lo están probando en cirugía de colon o para operaciones de traumatología», detalla este cirujano, quien destaca, además, que su ahorro está calculado en 400 euros por operación.