Las cooperativas de la dignidad

Alberto Corta, Nacho Fernández, Emilio Luis Morales, Pilar de Álamo y Pilar García, en el mercadillo de la Casa Sindical. /
Alberto Corta, Nacho Fernández, Emilio Luis Morales, Pilar de Álamo y Pilar García, en el mercadillo de la Casa Sindical.

En solo tres años, el colectivo Parados y Precarios creó tres mutualidades agrícolas y de bienes y servicios para crear empleo

LUCÍA RAMOS

«No tendremos trabajo, pero la dignidad nadie nos la quita». Hace algo más de tres años, varios parados de larga duración decidieron que ya estaban hartos. Hartos de buscar un trabajo que nunca aparecía, de tener que malvivir con un salario social, de soportar las acusaciones de quienes les reprochan no querer trabajar. Pensaron que juntos serían más fuertes a la hora de cambiar las cosas y crearon el colectivo Parados y Precarios. Decididos a seguir viviendo de forma independiente y digna, fijaron el cooperativismo como forma de fomentar el empleo de una forma «justa y solidaria». Lo consiguieron. «Somos gente que se dejó la vida por un sistema que luego les desechó, así que no queremos saber nada de los modelos tradicionales de negocio en los que unos pocos se enriquecen a costa de otros muchos», explica Pilar del Álamo, una de las impulsoras del colectivo. Apostando por una vuelta a aquellos años en los que los trabajadores eran a la vez dueños del negocio, pusieron en marcha, el mismo año de su nacimiento, una cooperativa agrícola en Vega. «Alquilamos una finca para cultivar, pues es una ironía que en una región como Asturias, donde la tierra siempre dio de comer a quienes la pisaban, tenga el campo tan abandonado y haya personas que incluso pasan hambre por falta de recursos», señalan.

A la cooperativa de Vega le siguió una más en Mareo ya en 2013. Ambas dan empleo a ocho miembros de la asociación y producen alimentos «totalmente ecológicos» que se ponen a la venta todos los martes, de 18 a 20 horas, en el vestíbulo de la Casa Sindical. Pusieron en marcha también grupos de consumo e intercambian productos con otras cooperativas y están a la espera de que el Ayuntamiento les de un último apoyo para crear una tercera cooperativa en Poago.

A finales de 2013, ante el éxito obtenido en sus dos primeras iniciativas, el colectivo dio un paso más y puso en marcha un mercadillo de segunda mano en el que se puede encontrar desde ropa a muebles, pasando por libros, complementos y todo tipo de objetos que otros particulares donan. «Con el dinero que obtenemos podemos mantenernos y además ayudamos a quienes no tienen demasiados recursos a amueblar su casa o vestirse por mucho menos», indican.

Con el tiempo se fue tejiendo una verdadera red de apoyo y solidaridad en torno al colectivo de Parados y Precarios del que numerosas familias se benefician. «Entre nosotros hay profesionales de todo tipo: fontaneros, electricistas, carpinteros, ingenieros... Así que cuando aluno necesita algo en lo que otro pueda ayudar, el colectivo les pone en contacto», explica Pilar. Una metodología que pretenden llevar más allá con la creación de una cooperativa de servicios. «Estamos a la espera de conseguir un local desde el que gestionar todo y que también utilizaremos para poner la tienda», señalan. De momento, se les puede encontrar en el salón de actos de la Sindical, cedido por la CSI.

Otro de los proyectos en marcha es una despensa de alimentos que presta servicio a más de cien personas en toda Asturias. Ofrecen también asesoría jurídica y mantienen como una constante la lucha en la calle.

«Es la forma de evitar que nos quiten nuestros derechos y seguir conquistando otros nuevos», explican.

Quien desee unirse o colaborar con Parados y Precarios puede acudir a una de las asambleas que celebran todos los jueves, a las 17.30 horas, en el salón de actos de la Casa Sindical.

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