Madres e hijos, piel con piel desde el alumbramiento

Una enfermera le da el biberón a un recién nacido. /
Una enfermera le da el biberón a un recién nacido.

Además de la matrona, una enfermera pediátrica velará para que el periodo de adaptación a la vida extrauterina transcurra con total seguridad

LUCÍA RAMOS

Unidos desde el primer momento. El Hospital de Cabueñes puso en marcha el pasado 20 de junio un nuevo protocolo de atención a neonatos sanos por el que los recién nacidos y sus madres ya no deberán separarse tras el alumbramiento. Una forma mucho más humana de garantizar el respeto y la intimidad de las familias que fomenta el contacto piel con piel y que, a su vez, proporciona a los progenitores la tranquilidad de saber que la adaptación de su hijo a la vida extrauterina se lleva a cabo con total seguridad. Algo de lo que no solo se encargará la matrona, pues en una sala contigua y completamente preparada para intervenir, aguardará una enfermera pediátrica.

«Las dos primeras horas de vida del recién nacido suponen un periodo de adaptación en el que se producen importantes cambios, no exentos de riesgos. Nosotros hicimos un estudio y comprobamos que en ocasiones surgen problemas que pueden necesitar atención inmediata especializada, que es lo que ofrecemos las enfermeras pediátricas», explican desde el equipo de Neonatología del hospital. Lo habitual, en cumplimiento de la estrategia de atención al parto normal que cumplen todos los hospitales españoles, es que sea la matrona quien realice esa primera vigilancia cuando se trata de un parto normal.

Sin embargo, la experiencia dicta que «un parto normal es normal hasta que deja de serlo. Y si en ese contacto piel con piel entre madre e hijo ocurre alguna incidencia y la matrona solicita nuestra intervención, vamos a estar a un paso para iniciar el protocolo de actuación y las primeras atenciones especializadas al bebé», apuntan. Una vigilancia, insisten, que llevarán a cabo desde el exterior del paritorio para preservar la intimidad de la familia. «Si hay cualquier problema, estaremos ahí para intervenir, pero si todo marcha correctamente, ni se enterarán de que estuvimos», detallan.

Se trata de un nuevo protocolo por el que las enfermeras de Neonatología pelearon mucho en los últimos meses y que se hace necesario si tenemos en cuenta que hay cuatro plantas de separación entre la zona de partos y la Unidad de Neonatología del Hospital de Cabueñes y que, además, éste cuenta con pocas matronas.

Abierto 24 horas

Dentro de este proceso de «humanización» del parto en que está inmerso el hospital gijonés se produjeron también otros cambios importantes, como la apertura durante las 24 horas de la Unidad de Neonatología para permitir que los padres pasen todo el día junto a sus hijos, así como la ampliación del horario de visitas de familiares.