Cimadevilla quiere dejar de ser el barrio «menos accesible de Gijón»

Un momento de la reunión de los colectivos del barrio con varios representantes municipales. /
Un momento de la reunión de los colectivos del barrio con varios representantes municipales.

«No pretendemos peatonalizarlo, pero sí que el viandante gane prioridad», plantean los vecinos

IVÁN VILLAR

Aceras estrechas, calles por las que es imposible transitar en silla de ruedas o con un carrito de bebé, intersecciones con una visibilidad mínima para los peatones... «Ahora mismo este es el barrio menos accesible de Gijón y uno de los menos accesibles de España», reprochaba ayer el presidente de la asociación de vecinos Gigia, Sergio Álvarez, a los representantes políticos que participaron en la Casa del Chino en una reunión sobre las mejoras para el barrio que debe contemplar el futuro Plan de Dinamización de Cimadevilla. El representante vecinal no estaba solo. Le acompañaban miembros de la asociación de festejos del barrio, la asociación de madres y padres de alumnos del Honesto Batalón, la asociación de hosteleros Cimata Night, la patronal de la hostelería Otea y la plataforma ciudadana Tabacalera Gijón, colectivos que han consensuado con Gigia un listado de reivindicaciones que pretenden ver atendidas en el futuro.

Entre ellas, que calles como Vicaría, Eladio Verde u Óscar Olavarría dejen de ser «inaccesibles» para buena parte de los vecinos de Cimadevilla. «No pretendemos peatonalizar el barrio, pero sí que el peatón gane prioridad». Plantean como solución colocar calzadas y aceras a un mismo nivel, aunque dejando claro qué espacio corresponde a cada usuario de la vía. También creen necesario un mejor mantenimiento y la reparación de baldosas y adoquines.

«En la plaza de la Soledad y calles como Rosario y Atocha presentan un estado lamentable y que incluso resulta peligroso», advirtieron al tiempo que señalaban que en algunos lugares, además, hay un suelo demasiado resbaladizo. La falta de señales de limitación de la velocidad en torno al colegio, la continua presencia de camiones o el trazado que se eligió para el carril bici del Muro -«hizo que las ambulancias tarden cuatro o cinco minutos más en entrar al barrio al cortarles el paso directo»- fueron otras de las quejas planteadas.

Una cubierta para la pista

Otra de las prioridades de Cimadevilla es la construcción de una cubierta para la pista polideportiva, reclamación que llevan repitiendo desde hace 18 años. «Si no se puede hacer donde está, que nos den otra solución», planteó la presidenta del AMPA del Honesto Batalón. Los representantes vecinales recordaron que hace años se propuso como lugar más adecuado el espacio donde finalmente se construyó el 'skate park'. Para que la instalación se ajuste a la legalidad urbanística, es necesario que el Ayuntamiento apruebe una modificación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Barrio Alto. El concejal Jesús Martínez Salvador, quien acudió en representación del gobierno municipal, recordó que en los presupuestos municipales de este año hay una partida de 250.000 euros reservada para este equipamiento y manifestó su confianza en que las obras puedan comenzar antes de final de año. «Todavía quedan cuatro meses, creemos que es posible hacerlo». El edil también se comprometió a recuperar el proyecto para decorar medianeras desnudas con grafitis que evoquen a personajes históricos del barrio y se ofreció a mediar con la Autoridad Portuaria ante los impedimentos que está poniendo a la asociación de festejos para instalar una barra en Claudio Alvargonzález durante las próximas fiestas y para la presencia de elementos publicitarios en el lugar donde se colocará la cucaña.

Los colectivos también piden la rehabilitación de viviendas públicas que actualmente estén desocupadas en el barrio y su adjudicación en régimen de alquiler a nuevos inquilinos. «¿Qué mejor forma de dinamizar un barrio que la llegada de nuevos vecinos?». Reclaman además un mayor control sobre la limpieza de solares abandonados y un plan de terrazas que garantice una normativa estable y «adaptada a las necesidades del barrio», permitiendo por ejemplo el anclaje de elementos que actualmente «se lleva el viento, con el consiguiente riesgo para las personas». Critican por otra parte la excesiva burocracia que rodea los procesos de participación ciudadana y que, en su opinión, impide que prosperen proyectos como la adecuación de las casamatas del Cerro para uso público.

 

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