El despertar de los gigantes dormidos

Gijón. Catorce años después de su cierre han comenzado los trabajos de consolidación de la antigua fábrica de tabacos, que espera por un plan de usos. /
Gijón. Catorce años después de su cierre han comenzado los trabajos de consolidación de la antigua fábrica de tabacos, que espera por un plan de usos.

Gijón, única participante española, intercambiará experiencias con ciudades como Bruselas, Nápoles, Liverpool, Oporto y Dubrovnik

IVÁN VILLAR

Los edificios, patios y zonas verdes del complejo monasterial de la Santísima Trinidad ocupan 25.000 metros cuadrados del Barrio Español, en pleno centro histórico de la ciudad de Nápoles. Se construyó entre 1608 y 1621 bajo proyecto de Francesco Grimaldi. En 1807, tras la ocupación napoleónica, los procesos de desamortización impulsados bajo reinado de José Bonaparte pusieron fin a los usos religiosos del convento, que fue transformado en hospital militar. Tras casi dos siglos dedicado a esta función, en 1992 el Ejército Italiano abandonó el edificio, que desde entonces permanece sin uso y en progresivo deterioro.

Su historia guarda enormes paralelismos con la de Tabacalera. Ambos inmuebles llevan más de trescientos años formando parte del paisaje urbano en el corazón de sus respectivas ciudades. Ambos abandonaron en el siglo XIX, por imposición estatal, la función contemplativa para la que habían sido concebidos. Y ahora ambos llevan años desocupados, esperando por un plan que les permita volver a la vida.

Son dos de los denominados «gigantes dormidos», inmuebles de gran envergadura que han caído en desuso y cuya recuperación supone tanto un reto, por su complejidad y elevado coste, como una oportunidad para implantar nuevas actividades y revitalizar los barrios en los que se ubican. Son muchos los ejemplos que existen a lo largo y ancho del Viejo Continente, pero el programa UrbAct de la UE ha seleccionado siete para la puesta en marcha del proyecto '2nd chance' ('segunda oportunidad', en inglés), que tiene como objetivo el intercambio de experiencias entre las ciudades para «despertar» a estos «gigantes».

Bajo el liderazgo de Nápoles, esta iniciativa empezó a dar sus primeros pasos hace un año. En una primera fase, junto a la capital de la Campania, suscribieron el proyecto las ciudades de Liverpool (Reino Unido), Maribor (Eslovenia) y Lublin (Polonia), que sentaron las bases del programa. Hace unos meses, tras la presentación de 70 candidaturas, se dio el visto bueno a la entrada en esta red de otras siete urbes: Bruselas (Bélgica), Oporto (Portugal), Dubrovnik (Croacia), Caen (Francia), Génova (Italia), Chemnitz (Alemania) y Gijón, única representante española. «El objetivo es intercambiar ideas y encontrar nuevas prácticas e instrumentos que ayuden a la activación de edificios infrautilizados o abandonados que se resisten a ser reformados y que, por su tamaño, podrían desempeñar funciones beneficiosas para la ciudad, ya sean sociales, económicas, ecológicas o culturales», explican desde el Ayuntamiento.

Dos años de trabajo

El proyecto '2nd chance' no es una línea de ayudas económicas -Gijón ya opta por otro lado a una convocatoria de fondos comunitarios con la que pretende costear parte de las obras necesarias para recuperar Tabacalera-, sino un espacio de encuentro entre ciudades para la búsqueda en común de soluciones.

Uno de los compromisos adquiridos por todas las participantes es el desarrollo de un plan de acción en el que se establezcan desde los usos que se pretende dar a cada inmueble hasta las posibles vías de financiación y el modo en que influirá la recuperación de los edificios en su entorno. Estos planes de acción serán elaborados a lo largo de los próximos dos años por grupos de apoyo locales que contarán con la presencia de diferentes agentes. En Gijón este grupo se constituirá en septiembre y formarán parte de él tanto la asociación de vecinos de Cimadevilla como la plataforma ciudadana Tabacalera Gijón.

En su presentación ante esta red europea la ciudad destaca su experiencia en la recuperación de inmuebles abandonados y pone como ejemplo la intervención realizada en Cristasa, «una antigua fábrica de cristal y cerámica que se ha rehabilitado manteniendo la estructura y diseño original del edificio y se ha convertido en un centro municipal para el impulso del emprendimiento empresarial». Pero aunque el Ayuntamiento ya sabe cómo dar segundas oportunidades a instalaciones en desuso, «tenemos mucho que aprender. Nos gustaría tener modelos sobre cómo lograr que la reutilización de Tabacalera resulte una experiencia exitosa. Pretendemos que combine varios usos y queremos saber cómo han afrontado esto en otras ciudades».

Bruselas participa en el proyecto con el objetivo de dotar de más atractivo a su barrio europeo, donde tienen una excesiva predominancia los usos administrativos. Centrará sus actuaciones en un edificio de oficinas de ocho plantas y 10.000 metros cuadrados de superficie levantado en los años 60 y abandonado desde 2004, al que pretende dotar de nuevas funciones, incluidos usos sociales y culturales. Liverpool pretende recuperar para la ciudad, con fines sociales y educativos, un gran salón de celebraciones (Wellington Rooms) construido en 1815 para banquetes, bailes y ceremonias y que permanece abandonado desde 1997. Maribor se marca el reto de dar nuevos usos a una cárcel de 1885 que cerró en los años 60; Génova, a un antiguo complejo militar (Caserma Cavoglio), cuyos orígenes se remontan a 1835, y Lublin a una destilería que dejó de funcionar como tal en 1920 (con posterioridad sirvió de almacén a una compañía agroalimentaria hasta 1978).

 

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