La rula vuelve a tener beneficios

Inicio de la campaña de bonito en junio de 2016. /
Inicio de la campaña de bonito en junio de 2016.

Unas pérdidas de 405.715 euros en 2015 amenazaron la continuidad de la empresa

NACHO PRIETO

La imputación contable en 2015 de impagados acumulados durante varios años provocó ese ejercicio unas pérdida en LonjaGijón-Musel, la empresa que explota la rula del Rendiello, de 405.715 euros, y metió a la empresa en causa de disolución por su históricamente pequeño capital social, especialmente para una empresa que supera los diez millones anuales de facturación.

Esa circunstancia hizo saltar las alarmas sobre la continuidad de las subastas de primera venta de pescado en Gijón y obligó a buscar medidas correctoras que pasaron por la aportación de parte de los componentes del accionariado con la fórmula de crédito participativo. Las aportaciones más destacadas fueron de la Autoridad Portuaria de Gijón, por valor de 166.000 euros, y de la Cámara de Comercio, Industria y Navegación, por importe de 64.000 euros. Instituciones como el Ayuntamiento de Gijón expresaron también apoyo a la supervivencia de la rula, no solo por lo que significa de actividad tradicional vinculada al barrio viejo, sino también porque al efecto social que suponen sus 13 puestos de trabajo directos, hay que añadir los empleos indirectos en los sectores de la pesca y el comercio.

El caso es que un año después del batacazo y dos meses más tarde de que se aprobara la solución financiera con el crédito referido, LonjaGijón-Musel vuelve a declarar beneficios, aunque pequeños, ya que se estiman, con cuentas todavía provisionales, ligeramente superiores a los 10.000 euros. A efectos comparativos, cabe recordar que la rula gijonesa sufrió pérdidas durante los ejercicios de 2015 (405.715 euros) y 2014 (85.005), tras lograr beneficios en 2013 (134.711) y 2012 (82.315).

El pasado fue un año que cabría calificar de normal para la rula, ya que no hubo campañas especialmente buenas ni especialmente malas, que depararon una facturación algo superior a los once millones de euros, siempre según cuentas todavía provisionales que, por lo tanto, están sujetas a corrección.

Curiosamente, en 2015, cuando se contabilizaron las pérdidas que ocasionaron las dificultades ya descritas de la lonja, la facturación fue bastante superior, más de 14 millones de euros, como consecuencia de la gran cantidad de bocarte que apareció en aguas próximas a Asturias, que atrajo a pujar por las capturas ofrecidas a Gijón a conserveras y mayoristas extranjeros. De aquella, más de cinco millones de facturación correspondieron a la citada pesquería, así que los once millones del pasado año, en los que apenas hubo bocarte, ponen de manifiesto un incremento de las ventas de otras especies. La costera del bonito, por ejemplo, sigue siendo de máxima importancia para los resultados de la lonja gijonesa.

El vuelco que supone recuperar los beneficios tras dos años seguidos de pérdida, no evita que la rula necesite algo más que equilibrar sus cuentas para consolidarse, especialmente a partir de ahora, que tendrá que hacer frente a la devolución de un crédito. A tal fin, uno de los proyectos que puede tener efectos más inmediatos es el intento de aumentar la actividad durante la campaña de la xarda.

Grandes congeladores

LonjaGijón-Musel ha contactado con grandes congeladores que no solo absorben gran cantidad de pescado, sino que disponen de flota propia. Esos barcos y otros de pabellón portugués son el objetivo de la rula del Rendiello, es decir, flota con amplias cuotas y posibilidades de pesca. Aunque las expectativas son buenas, por la calidad de los servicios que ofre LonjaGijón-Musel, el incremento de las ventas de xarda va a depender de dónde aparezcan los bancos de peces, ya que si las capturas se producen cerca de Gijón está apalabrado que vengan aquí más barcos, pero ni los nuevos ni los habituales aparecerán si la pesquería se desarrolla a muchas millas de distancia, ya que, en ese caso, optarán por un puerto más cercano.