La Plataforma Tabacalera ve en las obras un «agravio» al patrimonio

Trabajos de sustitución de la cubierta en el edificio de Tabacalera el pasado mes de enero. /
Trabajos de sustitución de la cubierta en el edificio de Tabacalera el pasado mes de enero.

Recrimina decisiones arquitectónicas, como la demolición de parte de la vicaría, al considerar que van «encaminadas a una utilización específica»

M. MORO

La Plataforma Ciudadana Tabacalera Gijón, uno de los agentes más implicados en la recuperación del edificio histórico de la ciudad, se ha descolgado con un informe muy crítico sobre los trabajos de consolidación que se vienen desarrollando en el inmueble. «Nos encontramos con un edificio al que se le ha despojado de su herencia industrial, las naves han desaparecido, la vicaría se ha demolido, la finca conventual ha sido mutilada; parte de su historia nos ha sido arrebatada», afirma el colectivo.

Para la entidad ciudadana agrupada en torno al proyecto de Tabacalera las obras que está ejecutando la UTE San José-Procoin son «un agravio contra el patrimonio histórico» del edificio. Además, recrimina que «se han tomado decisiones arquitectónicas encaminadas para una utilización específica, cuando el proceso de participación ciudadana para concretar ese uso está todavía abierto». «No tiene lógica estar haciendo obras que van mucho más allá de la mera consolidación, de acuerdo con un proyecto existente de 2012 y redactado para un uso museístico (actualmente cuestionado), cuando los usos definitivos están aún por determinar», lamenta la plataforma, que centra sus críticas en los derribos acometidos en la vicaría. Considera este colectivo que las obras de consolidación en curso se olvidan de la transformación del convento en fábrica tras la desamortización de 1843, su principal singularidad. «El agravio al patrimonio histórico reside en que el edificio resultante poco o nada tiene que ver con la fábrica de Tabacalera de Gijón, ni siquiera con el convento barroco», algo que, en su opinión, «resulta todavía más sorprendente en una ciudad como Gijón, cuya identidad ha sido forjada, en gran medida, en torno a las fábricas».

Respuesta municipal

Tanto la directora general de Infraestructuras, María López Castro, como la directora de la Fundación Municipal de Cultura, Raquel Huergo, salieron ayer al paso de estas acusaciones. Ambas remarcaron que todas las obras que se vienen llevando a cabo en el histórico edificio de Cimavilla «están pautadas y cuentan con todos los informes favorables del Consejo de Patrimonio del Principado». «Hay un seguimiento exhaustivo a todo lo que se hace que, además, está supervisado por un arqueólogo», indicaron.

Explicaron que las naves industriales de la antigua fábrica de tabacos quedaban ya fuera de ordenación en el PERI de Cimadevilla al carecer de valores arquitectónicos. Respecto a la vicaría indicaron que se va a ser consecuente con la decisión adoptada por los técnicos municipales de preservarla y que solo se están cambiando los cerramientos porque los que había no eran estructuralmente viables.

Asimismo hicieron hincapié en que todos los elementos de patrimonio industrial (puertas, barandillas, maquinaria, azulejos...» están inventariados para su conservación. «Ninguna de las obras que se están ejecutando en cimientos, muros y cubierta condiciona el uso futuro», subrayaron.

 

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