Ochenta saxos a favor de Beethoven

Antiguo Instituto. Un grupo de saxofonistas, a la espera de participar en el concierto final de las II Jornadas de Saxofón. /
Antiguo Instituto. Un grupo de saxofonistas, a la espera de participar en el concierto final de las II Jornadas de Saxofón.

Las II Jornadas de Saxofón de Asturias marcaron una jornada musical a la que se sumaron coros en San José y San Pedro

CHELO TUYA

La ciudad sonó a saxo ayer. Y a coral cántabra. Y a Mozart. Gijón vivió el primer sábado de la primavera a ritmo de música. No importó la lluvia, que solo consiguió aguar el pasacalles previsto en las II Jornadas de Saxofón de Asturias. Pero no evitó que esta iniciativa, nacida de 'siete locos profesores' hace un año en Oviedo, llenara el Antiguo Instituto. Como tampoco frenó el lleno en las iglesias de San José y San Pedro. La primera acogía el concierto del Coro Polifónico Voz del Pueblo. La segunda, la actuación de la orquesta Sinfonietta Concertante junto al coro Amicorum Musicae.

Ellos llegarían después de un vibrante fin de fiesta marcado por ochenta saxofones sonando a la vez en el Antiguo Instituto. «Fue en nuestro concierto final, aunque, al cierre, cuando llegó el 'Himno de la Alegría' seríamos cincuenta, porque los pequeños tenían que irse». Antonio Cánovas es uno de los 'siete locos' profesores de saxofón que el año pasado decidieron sacar a la calle un instrumento que tocan alumnos desde ocho años en los conservatorios de Gijón, Oviedo y Avilés. «Y también en escuelas privadas». El éxito de la cita lo demuestra el tirón de participantes. «Hemos superado las cifras del año pasado». Y de público, pues la música que sonó desde el viernes atrajo a numerosos aficionados.

«Nuestra intención es que las jornadas se consoliden. El año pasado las pusimos en marcha en Oviedo, en el Conservatorio Superior. Éste año vinimos a Gijón y la idea es que el próximo sean en Avilés. Pero aún tenemos mucho que preparar», confesaba un agotado Cánovas. «Es un trabajo absolutamente altruista. Nadie cobra nada por ello. El único interés es dar a conocer el saxofón».

Coral y Mozart

Estaban los saxos en plena apoteosis de Beethoven, «acabamos cerca de las nueve de la noche», cuando comenzó la actuación en la iglesia de San Pedro de la orquesta Sinfonietta Concertante. El lleno fue total para contemplar una actuación en la que los músicos estaban acompañados por el nuevo coro, el Amicorum Musicae. El programa estuvo basado en Mozart y su 'Réquiem K626' y marcado por la juventud de la orquesta, que no tiene entre su centenar de músicos a ninguno mayor de 25 años.

Una edad que sí superan los miembros del cántabro Coro Polifónico Voz del Pueblo, protagonistas del concierto celebrado en la iglesia de San José. Procedente de Guarnizo, llegó invitado por la Coral Polifónica Gijonesa Anselmo Solar que organizó la cita en colaboración con EL COMERCIO. Y los saxos seguían haciendo temblar el Antiguo Instituto.

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