Sin música en directo por un limbo legal

Aníbal López, Moriz Wahl, Isabel Muñiz y Nacho Vegas, a la entrada de La Caja de Músicos. /
Aníbal López, Moriz Wahl, Isabel Muñiz y Nacho Vegas, a la entrada de La Caja de Músicos.

Músicos y propietarios de locales de hostelería plantean movilizaciones para exigir al Gobierno regional que efectúe el cambio prometido

PALOMA LAMADRID

Ni siquiera los 'cancios' se escuchan en los locales de hostelería de la ciudad. La villa de Jovellanos, cuna de músicos de reconocido prestigio y con un movimiento musical bautizado con el propio nombre del municipio -el Xixón Sound-, está en 'off'. No por falta de talento, sino por la normativa que afecta a las actuaciones en directo. En concreto, un documento anexo a la Ley de Espectáculos Públicos y Actividades Recreativas del Principado.

Ahora, solo los establecimientos que posean la licencia de café-concierto pueden programar recitales. Y en Gijón casi pueden contarse con los dedos de una mano. Hace más de un año, músicos, hosteleros y agentes culturales se unieron para reclamar la modificación del catálogo incluido en la ley autonómica. En febrero de 2016, el Principado anunció que el cambio legislativo estaba en marcha. Pero, desde entonces, no ha habido más avances en esta dirección. «La reforma será acometida solo cuando se alcance un pleno consenso entre todos los actores del sector» es la respuesta que da el Ejecutivo asturiano.

El desacuerdo con esa modificación, que permitiría actuaciones en vivo, aunque mantendría los topes relativos al aforo de los locales, las normas de seguridad, los horarios y el límite sonoro -fijado en 90 decibelios-, procede de algunas asociaciones vecinales. La más combativa en este sentido es la del Oviedo Antiguo. Pero las reticencias de este colectivo ovetense tienen sus efectos no solo en la capital asturiana, sino en toda la comunidad.

Hace un año el Pleno del Ayuntamiento de Gijón aprobó por unanimidad una proposición presentada por Xixón Sí Puede para iniciar la revisión de la Ordenanza Municipal del Ruido, con el fin de facilitar la música en directo en los locales de hostelería. Pero sin un cambio parejo en la normativa regional no sería viable. «Aunque nosotros modifiquemos la ordenanza, sin el cambio en el catálogo de la Ley de Espectáculos, estaríamos fuera de la norma», explica Orlando Fernández, concejal de Xixón Sí Puede.

El Ayuntamiento gijonés intentó que se reactivara el proceso de cambio legislativo. Para ello, envió una carta el pasado 22 de febrero al Principado. La respuesta, que llegó el 15 de marzo, se limitó a un acuse de recibo y a la comunicación del traslado de la misiva desde la Dirección General de Calidad Ambiental a la Consejería de Presidencia.

La norma regional, que entró en vigor en 2002, situó a los bares como «locales con música amplificada» y los colocó fuera de la categoría de los habilitados para «espectáculos públicos y culturales», en los que sí entran espacios tan variopintos como circos, plazas de toros, cafés-teatro, salas de baile, tablaos flamencos o discotecas. Es decir, en Asturias se admiten noventa decibelios siempre y cuando salgan de un reproductor de sonido, pero no de una actuación en directo. Así que la petición de músicos y hosteleros se fundamenta en añadir la expresión 'y en vivo' a las licencias de música amplificada.

Sin atropellos

«Vamos a defender los mayores beneficios para los diferentes sectores dentro de la hostelería, pero sin atropellar a los que ya son un referente», subraya Javier Martínez, vicepresidente de Otea, la patronal turística asturiana. Está de acuerdo con que «se fomente la posibilidad de hacer actuaciones en directo», pero de una manera justa para el conjunto de los hosteleros. «No podemos defender a unos y perjudicar a otros», concluye, en alusión a aquellos que, en su día, realizaron grandes inversiones para conseguir las licencias pertinentes.

Por su parte, la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) de la zona urbana de Gijón respalda la música en directo y destaca que, «si hay voluntad, es posible conciliar el ocio, como la música en vivo en los bares que da vida a los espacios y dinamiza los barrios, con el descanso de los vecinos», afirma su presidente, Adrián Arias. A su juicio, «es anacrónico» que los locales no puedan albergar espectáculos de este tipo «cuando había bares cuya música ambiente sí causaba un perjuicio a los vecinos».

Para Arias, «la ordenanza del ruido siempre ha estado en un limbo, con un cumplimiento defectuoso». Asegura que el Principado no se ha puesto en contacto con la FAV por la modificación de la ley. Tampoco se ha constituido el grupo de trabajo que planteó el Ayuntamiento. «Es el momento adecuado para sentarnos a hablar. Tendremos problemas, porque Gijón va hacia un modelo de ciudad turística y eso conlleva ruidos», señala, puesto que se da más peso al sector servicios.

El deseo de una convivencia pacífica también lo comparten los propios profesionales de la música. De hecho, «planteamos adelantar el horario de los conciertos; lo guapo es que puedas tocar a diferentes horas y no solo por las noches para un público adulto con cierto poder adquisitivo para tomar copas», asegura Nacho Vegas, presidente de La Caja de Músicos, asociación cultural autogestionada que trabaja en el campo del activismo cultural. «La gente tiene miedo cuando escucha el término música en directo porque se le ha metido en la cabeza que eso significa ruido», apunta Isabel Muñiz, también integrante de la Plataforma por la Música en Directo de Asturias y propietaria del bar La Vida Alegre. Pero su propuesta no pasa por organizar conciertos de alto voltaje, sino actuaciones más cercanas al formato acústico. Dado el anquilosamiento de las instituciones, plantean «movilizaciones y acciones» que puedan incidir en la actuación política.

El 21 de junio, Día de la Música, será el punto de partida de esa reivindicación. La idea es organizar conciertos en toda la región para dar más fuerza al mensaje que quieren lanzar músicos, hosteleros y agentes culturales. «La cultura es algo que tiene que estar garantizado y no hacen más que ponerle trabas», sentenció Vegas. Por su parte, Muñiz invitó a los políticos «a que se pasen a tomar algo por los bares que programan música en directo».