«El tiempo es cerebro. En caso de ictus, la atención rápida es clave», advierte Sergio Calleja

«El tiempo es cerebro. En caso de ictus, la atención rápida es clave», advierte Sergio Calleja

Coordinador de la unidad especializada del HUCA, reclama un servicio de rehabilitación neurológica en la sanidad pública para paliar los daños cerebrales

CHELO TUYA

La primera imagen fue captada en 1920. Muestra a un hombre en pleno discurso, aclamado por las masas. En la segunda, de 1923, es difícil reconocer a Lenin. Está en una silla de ruedas, paralizado, con el rostro convertido en una mueca. Entre ambas imágenes pasó un ictus, «una enfermedad que, hasta 1995, era como una maldición bíblica». Una para la que hoy sí hay alternativas, aunque «no hay un minuto que perder: el tiempo es cerebro».

Así lo aseguró ayer en Norbienestar el neurólogo Sergio Calleja, coordinador de la Unidad de Ictus del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Invitado por la Asociación de Centros de Día de Asturias (Acedia), en una repleta sala de actividades explicó cómo reconocer los síntomas de una de las principales causas de muerte, así como el protocolo establecido en Asturias, Código Ictus, para frenarla.

«Un ictus es la falta de riego al cerebro por un trombo en una arteria», recordó, a la vez que apuntó lo síntomas más visibles: «Pérdida del equilibro, de fuerza en una parte del cuerpo, problemas para hablar», y señaló los pasos a dar: «Llamar al 112. Nuestro protocolo permite que , esté donde esté, se evalúe la situación del paciente, se decida dónde tiene que ir, quién lo tiene que llevar y qué tratamiento necesita».

Cuatro horas y media límite

Lo que nunca se debe hacer es «dejar pasar el tiempo». El 'me encuentro mal, voy a acostarme' en lugar de llamar a emergencias «puede suponer la diferencia entre hacer el discurso en la boda de tu hija o tener que ir al logopeda para que te vuelva a enseñar a hablar», apuntó.

Para no tener que llegar al logopeda, el Código Ictus marca un máximo de cuatro horas y media. «Es el tiempo límite para poder recuperar al paciente. Si conseguimos abrir la arteria en 60 minutos, multiplicamos por tres la posibilidad de que el paciente se cure. Si esperamos 210 minutos, solo lo multiplicamos por 1,3. El ictus es una cuenta atrás y no podemos parar».

Una rapidez favorecida por la aparición, «hace muy poquitos años», de un tratamiento «que va a cambiar la historia». Se trata de un tratamiento mecánico: un catéter que se introduce por la ingle del paciente y que llega hasta el trombo que obstruye la arteria. «Lo atrapa y nos permite sacarlo íntegro. Tiene una eficacia del 90%».

Tras la atención urgente, llega un largo periodo de tratamiento. «Fisios, terapeutas ocupacionales, logopedas», claves para «lograr la plena recuperación». Desde su experiencia, Calleja reclama «un servicio de rehabilitación neurológica en la sanidad pública».

Clausura con lleno

La conferencia del responsable de la Unidad de Ictus del HUCA fue una de las citas imprescindibles de la última jornada de la feria del sector sociosanitario. La única que se celebra en el país y de la que su director, Antonio Corripio, cree que cerró su quinta edición «con resultados positivos. No tenemos cifras de visitantes, pero creo que tanto la mañana del viernes como la tarde del sábado fueron de lleno total. La lluvia y el partido del Sporting nos restó público». Para el año próximo, se plantea novedades. «Quizá convertir la feria en un congreso con actividades lúdicas».