El número de alumnos que falta asiduamente a clase crece en Primaria

El número de alumnos que falta asiduamente a clase crece en PrimariaGráfico

Gijón está en situación privilegiada para hacer balance, ya que cuenta con el análisis de la situación de los últimos quince cursos y un profundo conocimiento de la situación de los niños y niñas absentistas y su evolución

OLGA ESTEBAN GIJÓN.

«El absentismo escolar se ha convertido en una problemática de actualidad, ya que el número de jóvenes absentistas ha aumentado notablemente. Dicho alumnado rompe con uno de los derechos fundamentales de la Constitución Española, la obligatoriedad de la educación en su etapa básica (desde los 6 hasta los 16 años)». Son las palabras de Coral Fernández, autora del estudio 'Percepción del profesorado sobre el alumnado absentista', último paso promovido desde el Ayuntamiento de Gijón en una cuestión que le ocupa y preocupa desde hace años.

De hecho, Gijón está en situación privilegiada para hacer balance, ya que cuenta con el análisis de la situación de los últimos quince cursos y un profundo conocimiento de la situación de los niños y niñas absentistas y su evolución. En el año 2002 puso en marcha el Proyecto de Trabajo Socio-Educativo en el Absentismo Escolar. Y el primer curso del que existe un detallado informe es el de 2003-2004. Desde entonces hasta el 2017-2018 (quince cursos analizados) han cambiado algunas cosas. Pero el problema persiste. Y aumenta. Si bien es cierto que porcentualmente los alumnos que faltan de forma reiterada a clase son muy pocos respecto al total de la población escolarizada en la ciudad, también lo es que cada curso son más quienes inician este peligroso hábito que puede derivar en abandono escolar. No solo son más, sino que son más jóvenes y con unas problemáticas asociadas cada vez más complejas.

En estos quince cursos, el número y perfil del alumno absentista ha cambiado. Entonces fueron 80. Ahora, 140. Entonces eran más chicas (más del 53%), ahora son más chicos. Si entonces eran prácticamente todos de Secundaria (casi el 75% se situaban en esa etapa), ahora hay un preocupante 40,71% que muestra ya esta actitud en los cursos de Primaria. Si hace quince años solo un 5% de los absentistas tenía entre 6 y 8 años, ahora en esta etapa está el 12,14%. Es decir, el problema cada vez empieza antes.

No solo eso, sino que existe ahora una «percepción desde las zonas de intervención de cierto aumento en el absentismo ya en la etapa de Infantil». Dicha etapa dejó de analizarse por no ser de escolarización obligatoria. Pero en las reuniones que se llevan a cabo con todos los agentes implicados, eso se ha puesto de manifiesto. Así lo recoge el informe del último curso y así lo confirma Ana Luisa Ordóñez, de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, encargada de coordinar el plan.

En el último curso se registraron 140 casos de absentismo escolar. Esto es, alumnos que faltan a un 20% o más de clases en un mes, faltas no justificadas (hasta el curso 2007-2008 el límite estaba en un 25%, luego se bajó). Aunque el informe de Servicios Sociales recoja que una parte de esos alumnos corresponden a posibles traslados fuera del municipio que no han podido ser confirmados (es una casuística que nunca hasta ahora se había desglosado), lo cierto es que 57 del total son niños y niñas de Educación Primaria. Como queda dicho, un preocupante 40,71%. Solo un ejemplo: hubo diez casos registrados en primero de Primaria. Niños de solo 6 años que faltan a una cuarta parte de las clases sin que nadie justifique por qué.

Aunque es evidente que no es algo positivo, Ordóñez apunta una cuestión importante: «Como sucede a menudo en las problemáticas sociales, el aumento de las cifras también indica que la situación se está detectando, y que se están derivando los casos de forma que se pueda realizar una intervención temprana».

A lo largo de quince cursos, el plan contra el absentismo no ha dejado de mejorar: se incorporaron los colegios concertados, la Policía Local comenzó a colaborar en la localización de las familias, se organizaron unas jornadas técnicas que se han convertido en cita anual... El plan ha recibido numerosos reconocimientos e incluso se ha enmarcado en un proyecto europeo de intercambio de buenas prácticas.

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Problemas asociados

Pero la situación es compleja. Porque el absentismo escolar nunca es un problema aislado. ¿Por qué un niño falta de forma reiterada a clase sin que desde el centro escolar, por muchos intentos que hagan, consigan cambiar la situación? Siempre hay problemáticas asociadas, más o menos graves. Y la que más ha aumentado en todo este periodo es la desmotivación. Hace quince años, un 27,7% de estos alumnos se declaraban desmotivados. Ahora la mitad de ellos está así. Casi la mitad tiene también problemas familiares. Aunque este punto ha mejorado en los dos últimos cursos, los profesionales han puesto de manifiesto cierta preocupación por «graves problemáticas sociofamiliares que añaden complejidad a la intervención» e incluso perciben «un incremento de familias con rupturas de pareja muy conflictivas que comprometen la estabilidad emocional y el proceso madurativo de los hijos. En el centro escolar los menores muestran desmotivación y desorientación, repercutiendo en su rendimiento académico». En cualquier caso, matiza Ana Luisa Ordóñez, es «una percepción» y no existen indicadores cuantitativos al respecto.

Lo que sí está claro, por ejemplo, es que la situación laboral y económica de las familias de estos alumnos es peor hoy que hace quince años. De hecho, un 41% ha solicitado ayudas a Servicios Sociales con anterioridad.

 

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