«A mi abuelo le habría encantado estar hoy aquí»

Alumnos de Montevil pintan el mural homenaje a Mieres. A la derecha, Iris, nieta del pintor. /  D. ARIENZA
Alumnos de Montevil pintan el mural homenaje a Mieres. A la derecha, Iris, nieta del pintor. / D. ARIENZA

Alumnos de la Escuela Infantil de Montevil, entre ellos un biznieto de Alejandro Mieres, evocan su figura

MARLA NIETO GIJÓN.

Pintura de todos los colores esparcida por el suelo de la Escuela Infantil de Montevil y un enorme mural con el diseño de una de las obras del pintor asturiano Alejandro Mieres, una de las grandes personalidades artísticas de la abstracción española, listo para ser firmado por los alumnos de 1 a 3 años.

Los niños rindieron ayer un original homenaje al artista, fallecido en febrero del año pasado a los 90 años, durante una actividad desarrollada en el propio centro. La iniciativa surgió a raíz de la propuesta que su nieta, Iris Rodríguez Mieres, hizo en la Asociación de Madres y Padres de Alumnos la escuela, ya que su hijo es alumno del centro.

«A mi abuelo le habría encantado estar hoy aquí con los niños. Él iba muchas veces a colegios y hacía actividades con los alumnos. De hecho, recuerdo una vez que fue con algún grupo al Museo Barjola a ver varios de sus cuadros y luego fueron a la playa a dibujarlos en la arena».

Mientras unos pintaban el mural en el suelo, otros decoraban unas fichas desde las mesas. Al mismo tiempo que disfrutaban del arte, aprendían los colores. Los hubo que, según llegaba la pintura, no dudaron en meter los dedos y plasmarla por completo en la hoja. Otros, más cautelosos, fueron poco a poco pintando pequeños lunares. Cada uno con sus estilo, mostraron, precisamente, eso que tan bien supo siempre hacer el pintor palentino, gijonés de adopción: expresar su personalidad. «Les hemos contado quién fue Alejandro Mieres, pero ellos aún son muy pequeños y no lo entienden muy bien», explicó Iris Rodríguez Mieres. Finalmente, juntaron sobre el mural todas las fichas realizadas a modo de puzle.

«Lo cariñoso que se volvió»

La nieta de Mieres resaltó de su abuelo «lo cariñoso que se volvió en los últimos años. En realidad siempre lo fue, pero con el tiempo se hizo más, sobre todo desde que nacieron sus bisnietos». Además, dijo, «continuó pintando casi hasta el final de sus días, la mayoría de las veces junto a mi abuela. Un año después del fallecimiento de ella se nos fue él», rememoró.

Sus cuadros están repartidos por todo el territorio nacional, desde Madrid, donde se puede encontrar alguna de sus obras en el Reina Sofía, hasta Bilbao o Granada y alguno en Alemania. «El artista de la geometría sin límites», como lo denominaba el poeta Antonio Gamoneda, supo dejar un buen legado a base de su ingenio pictórico, no solo como artista sino también por sus años de docencia y, cómo no, por su entrañable figura y la cercanía con los suyos.