Alarma de grupos ecologistas y vecinos por el vaciado del embalse de San Andrés

Alarma de grupos ecologistas y vecinos por el vaciado del embalse de San Andrés
Presa de San Andrés de los Tacones. / JOSÉ SIMAL

Cuestionan que la reparación pase por un método «tan drástico» y avisan de que vigilarán «con lupa» cada acción que se lleve a cabo

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«Tenemos miedo de las consecuencias que puede traer la obra. No nos fiamos de Arcelor». De esta manera expresaron ayer sus dudas los vecinos de la parroquia de San Andrés de los Tacones respecto a la reparación de la presa que confirmaba ayer la siderúrgica y que supondrá el completo vaciado del embalse y la reparación de la pantalla asfáltica, lo cual permitirá conseguir su total impermeabilización. Según explicó ayer la empresa a EL COMERCIO, el proceso, que está previsto que dure unos cinco meses -entre enero y junio-, se realizará de forma progresiva para causar el menor impacto ambiental posible en esta zona de especial protección de las aves (ZEPA).

Sin embargo, estas promesas no han calado en los vecinos. Tampoco lo han hecho entre los grupos ecologistas. «Es evidente que hay cierta preocupación. El lugar tiene un valor ornitológico considerable», confesaba Fructuoso Pontigo, de la Coordinadora Ecoloxista d'Asturies, quien, no obstante, esperará a conocer el proyecto a fondo para formular una crítica más formada. «Si Arcelor quiere hacer las cosas bien, puede hacerlo de sobra. Deben combinar la necesidad de reparar la presa con intentar causar el mínimo impacto ecológico en la zona», afirmó al tiempo que aseguraba que desde su asociación se mirará «muy de cerca» el desarrollo de la obra.

Mucho más desconfiado respecto al proceder de la multinacional se mostró Jesús Hernández, de la asociación de vecinos de San Andrés. «Deberían hacerlo de una forma mucho menos cruenta y drástica. Lo que han explicado del proyecto nos parecen argumentos para lavar su imagen», afirmó respecto a las intenciones de la empresa de construir una laguna artificial y una isla en la cola del embalse para que las aves se vayan acostumbrando a esa nueva lámina de agua. «Nos cuesta creer que no haya otro método. En el pantano viven truchas, aves, carpas y otras especies a las que se está poniendo en riesgo», insistió Hernández, quien también advirtió sobre los retrasos de Arcelor a la hora de reparar la presa. «Hace ya tiempo que se veía que no estaba funcionando bien», aseguró.

Sanciones más duras

Los vecinos apoyaron su preocupación en las anteriores obras desarrolladas por la siderúrgica. «Si se acaban cargando el ecosistema, se les impondrá una multa que no les supondrá ningún esfuerzo pagar. Siempre ha sido así y empezamos a estar hartos de este comportamiento», advirtieron desde el colectivo vecinal, que propuso endurecer las medidas en caso de que surga algún problema a consecuencia de la obra. «Lo que hay que hacer es decirles que si provocan algún desastre se procederá a cerrarles la fábrica», aseveró enfadado.

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