Cuatro alumnos del IES Montevil de Gijón, becados por la Fundación Amancio Ortega

Cuatro alumnos del IES Montevil de Gijón, becados por la Fundación Amancio Ortega
Llara Fernández, Lucía García, Nora López y David Sastre, alumnos del IES Montevil. / PALOMA UCHA

En agosto, formarán parte de los 600 escolares de toda España que partirán a EE UU y Canadá a cursar primero de Bachillerato con los gastos pagados

CHELO TUYA GIJÓN.

Llara Fernández toca el violín y el piano. Su objetivo es estudiar Medicina. Lucía García también disfruta de la música, en su caso con la guitarra, lo que compatibiliza con el baloncesto. Su futuro universitario oscila entre Ingeniería Física o Ciencias Políticas. Nora López es bailarina. Y experta en idiomas, por lo que sueña con ser traductora. David Sastre, además de darle al basket, no sabe si se matriculará en Biotecnología o en Ingeniería Informática, pero tiene la mente puesta en la robótica. Antes de que cualquiera de esos sueños se cumpla, Llara, Lucía, Nora y David (al igual que otros gijoneses) han visto cómo se hacía realidad otro deseo. Otro que «todavía no hemos asimilado». Los cuatro adolescentes, estudiantes de cuarto curso de la ESO en el Instituto de Educación Secundaria de Montevil, han sido becados por la Fundación Amancio Ortega.

Gritos, lloros y abrazos resonaron anteayer en el despacho del director del centro, César Suárez. Acompañados de la profesora de inglés Choni Martínez, todos, salvo Nora, fueron introduciendo en el ordenador su clave para saber si se habían convertido en uno de los 600 escolares de todo el país -100 gallegos y 500 repartidos por el resto de comunidades- que podrán cursar, completamente gratis, el primer curso de Bachillerato en un instituto de Estados Unidos o Canadá.

«Yo estaba tan nerviosa que preferí esperar a mirarlo en casa», confiesa Nora, aunque no pudo llegar a hacerlo. «De camino ya me habían dicho que estaba becada». Es decir, ya sabía que en agosto partirá hacia un centro educativo de Canadá o Estados Unidos. «Preferimos Estados Unidos, pero solo por el frío que nos dicen que hay en Canadá», confiesan todos. Allí pasarán diez meses. «No podremos venir en todo ese tiempo a casa, y tampoco podrá ir a visitarnos la familia», reconocen.

Eso generó tantas lágrimas como risas. «Cuando llegué a casa, mis padres lloraban. Mi hermano lo está llevando mal, pero se le pasará», reconoce David. «La mía pasó la tarde llorando», apunta Llara, mientras Lucía y Nora tienen claro que «se les pasará. Todos están contentos con que lo hayamos logrado».

No fue fácil hacerlo. Aunque los cuatro lo cuentan como si fuera algo sencillo, lo cierto es que tuvieron que ir a Oviedo donde, en grupos de 50 personas, «hicimos un examen de inglés. Más de una hora estuvimos», recuerda Lucía. Tras la prueba, la Fundación Amancio Ortega comprueba el nivel de renta familiar, ya que también tiene peso en la decisión final. Aunque la clave está «en la entrevista personal». Una vez seleccionados, en sus domicilios, y completamente en solitario, «nos hacen una entrevista que comienza con una exposición en inglés del tema que queramos y, después, ya hablamos en castellano».

«Que sean ellos mismos»

En ese encuentro, los estudiantes dejaron claras sus preferencias. «Me gustaría acudir a un centro donde pudiera seguir con la música», señalan casi al unísono Llara y Lucía. Ambas comparten clase y acaban de llegar de un viaje de estudios. Saben, como Nora y David, que no estarán juntos el próximo curso. «Nos separarán. Viviremos cada uno con una familia de acogida y acudiremos a un centro del que no sabemos nada».

El único temor es «qué pasará cuando volvamos», ya que el sistema educativo es muy diferente. «No tendrán ningún problema», apunta convencido el director del IES, César Suárez. «Otra alumna que tuvimos, acabó Bachillerato con notas impresionantes». Logrado su objetivo, los cuatro se animan a aconsejar a sus compañeros a seguir sus pasos en la solicitud de la beca. «Les diría que no estén nerviosos», apunta Llara. «Que sean ellos mismos. Que no intenten aparentar algo que no son», sentencia Lucía.

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