«Me amenazaba con que me iba a echar del llagar así que dije: 'Ahí te quedas'»

A. L. B., empleado de una empresa sidrera acusado de huir con 15.000 euros, negó ante el juez el robo, aunque admitió que dejó el trabajo sin avisar a nadie

P. SUÁREZ

«La relación con mi jefe era muy mala. Me amenazaba continuamente con que me iba a echar así que un día me cansé y dije 'ahí te quedas'». El trabajador de una empresa sidrera acusado de dejar su puesto de trabajo sin previo aviso y apropiarse de 15.000 euros reconoció ayer ante la jueza del Juzgado de lo Penal Número 3 de Oviedo lo primero, pero negó tajantemente haberse apropiado de cantidad económica alguna. «No me llevé nada», indicó.

Aquel día, el acusado, para el que la Fiscalía pide un año de cárcel y la devolución íntegra de la cantidad presuntamente robada, realizaba el trayecto Gijón-Oviedo, donde debía descargar un pedido de sidra. «No me desagradaba el trabajo. Ya lo había hecho alguna vez más», declaró. Sin embargo, y según su versión, una vez en Oviedo decidió que dejaba el trabajo y volvió a casa por su cuenta, abandonando el camión con las llaves en el contacto. «Me cansé y en ese momento no pensé en nada. Es verdad que no avisé a nadie de que me iba pero no se nada sobre el dinero», insistió pese a que la jueza consideró «ilógica» su justificación de lo sucedido.

«Llegué y me encontré el camión sin descargar y con las llaves puestas», declaró un testigo

Por su parte, el denunciante, gerente de la empresa sidrera con base en Gijón y que en la actualidad cuenta con una plantilla de unos diez trabajadores, negó que existiese una mala relación entre ambos. «Yo aquel día estaba en Benidorm de vacaciones, así que es imposible que hayamos discutido. Tampoco lo hicimos nunca. Teníamos una relación normal», explicó al tiempo que confirmaba que no era la primera vez que se encargaba al acusado recibir el pago de alguno de los distribuidores. «Normalmente esos pagos se realizan a través de cheques, pero esta vez, desconozco el motivo, fue en metálico», argumentó.

Desaparición repentina

Durante sus vacaciones fue su hermana la que se hizo cargo de la empresa y quien encargó al acusado el traslado del pedido. «Cuando se fue a hacer el transporte le dije que tenía que recoger un sobre con dinero. Pasaron varias horas y nos dimos cuenta de que no volvía así que comenzamos a llamarle sin obtener respuesta», narró sobre la repentina desaparición del trabajador.

Quien se encontró el camión vacío fue el dueño de la distribuidora, en cuyo almacén debía haber sido descargada la sidra. «No me dio tiempo a ir al banco, así que les llamé y les dije que les dejaba un sobre en el almacén con el dinero del mes. Cuando volví estaba el camión a la puerta, sin descargar y con las llaves puestas, pero no había ni rastro del dinero», argumentó quien, a pregunta de la defensa, descartó que una tercera persona pudiese ser responsable del robo. «Le puedo garantizar que no», aseveró.

Una vez finalizadas las declaraciones y después de que la defensa solicitase la libre absolución del acusado, al ceñirse a la justificación aportada por el demandado y considerar que no existe evidencia alguna de que su cliente hubiese cometido el delito de apropiación indebida que se le imputa, el juicio quedó visto para sentencia.