De 'rey de los amplificadores' a emprendedor en Hong Kong

Santiago Álvarez, durante la charla en el Aulario Sur. / ARIENZA
Santiago Álvarez, durante la charla en el Aulario Sur. / ARIENZA

Santiago Álvarez, antiguo alumno de la Escuela Politécnica, habló de su experiencia y de las regulaciones de seguridad tecnológica

MARLA NIETOGIJÓN.

Santiago Álvarez, antiguo alumno de ingeniería de la EPI y, actual director de su propia empresa de diseño e ingeniería, ubicada en Hong Kong, especializada en audio profesional, fue siempre «el rey de los amplificadores». Así lo recuerda quien fue su profesor, el catedrático de la Universidad de Oviedo Javier Sebastián que ayer fue el encargado de presentarlo antes de que Álvarez ofreciese la conferencia sobre seguridad: 'Let's design something: lo que no nos cuentan'. Al encuentro, que tuvo lugar en el Aulario Sur, acudieron alumnos de todas las ramas de la ingeniería, que recibieron diversos consejos por si algún día deciden lanzar un producto diseñado por ellos mismos.

«A veces tenemos un producto que funciona y queremos sacarlo al mercado. Hacemos todos los trámites necesarios pero nos olvidamos de uno muy relevante: las regulaciones. A la gente se le olvida esto», explicó el ingeniero. «Cada país tiene sus propias exigencias en cuanto a certificados de seguridad tecnológica. Unos son más permisivos que otros, pero ante cualquier imprudencia, el último responsable es siempre el creador del producto», les recordó. Puso el ejemplo de una batería de un ordenador. Ésta «tiende a calentarse. Si la temperatura es tan excesiva que termina por quemar al usuario, directamente no obtendrá el certificado de seguridad; pero si no lo es tanto y puede solucionarse añadiendo un ventilador, sí podría. Depende del nivel de peligro que alcance».

Impuestos bajos

Álvarez también relató que «llevo desde 2001 en Hong Kong, aunque entre 2003 y 2007 viví en otros países por motivos laborales. Siempre trabajé para empresas hasta que monté la mía propia». Desde su punto de vista, algunas de las claves para triunfar en Hong Kong son «la libertad y la facilidad de hacer negocios. Abrir una empresa allí es muy sencillo y los impuestos son bajos. Además, la cercanía de China ofrece acceso a todo tipo de productos. En mi caso, me permite estar cerca de proveedores y fabricantes, lo cual reduce los tiempos de diseño y facilita la comunicación; además, hacer dinero allí es sencillo si te arriesgas a la hora de invertir y no te importa correr ese riesgo».