La empresa que nació de una huelga

Acto celebrado ayer en la Colegiata de San Juan Bautista. / DANIEL MORA

EMTUSA homenajea en su cuarenta aniversario a los trabajadores de la antigua Tunisa

I. VILLAR GIJÓN.

«Me acuerdo muy bien. Íbamos a dormir a El Cerillero y de ahí bajábamos por la mañana hasta la Casa Sindical. Un día que vino a la ciudad Adolfo Suárez, le cogimos por la calle Corrida y le paramos para explicarle nuestra situación. Y esa misma semana fuimos a la plaza de toros a un mitín de Carrillo y la Pasionaria y acabamos dando la vuelta al ruedo. Lo que logramos, fue a base de mucho tesón». Así recuerda José Luis Fano las movilizaciones que protagonizaron en 1978 los trabajadores de Tunisa, empresa que en 1963 había obtenido la concesión para prestar el servicio de transporte urbano en Gijón durante cuarenta años. Por aquel entonces, el número de viajeros caía año a año -en paralelo al aumento del vehículo privado-, la calidad del servicio había sufrido un deterioro generalizado por la falta de inversiones y la plantilla reclamaba mejoras salariales.

Todo ese malestar desembocó en varias huelgas que paralizaron el transporte de viajeros en Gijón durante semanas enteras y a las que la empresa respondió con despidos. «A Tunisa no le interesaba seguir con nosotros, solo quería ganar dinero. Y lo que hicimos fue presionar para que el Ayuntamiento cogiera el servicio», añade José Enrique Barrio, entonces trabajador del taller y desde hace veintidós años conductor de la línea 1. Y así fue. El 11 de junio de 1978, ante una situación que se consideraba ya insostenible, el Pleno municipal acordó iniciar los trámites para municipalizar el servicio. Tres semanas después se ponía fin a la concesión y nacía la actual EMTUSA, que este año celebra su cuarenta aniversario.

Ayer, en la Colegiata de San Juan Bautista, diez trabajadores de la antigua Tunisa que hoy siguen en activo en la actual empresa municipal recibieron un reconocimiento a sus cuatro décadas de dedicación a este servicio. Junto a los dos ya mencionados, los homenajeados fueron Juan Manuel Basante, Ángel Blanco, Félix Baltaná, Manuel Benigno García, José Antonio Vicente, José Manuel Muñiz, Ángel Díaz y Belarmino García. «Venimos de una lucha por dignificar una empresa que logramos ganar con la ayuda de los ciudadanos de Gijón», destacó este último durante el discurso de agradecimiento. Cada uno de ellos recibió una pequeña pieza escultórica que reproduce el frontal de los antiguos autobuses de EMTUSA, Pegaso de cuerpo granate y techo color crema, como el autobús recientemente restaurado y que ayer pudo verse estacionado en la plaza del Marqués. «El verdadero sustento de la empresa sois todos sus empleados y en especial, los 264 conductores», destacó por su parte la alcaldesa, Carmen Moriýon, durante un acto cargado de guiños a la nostalgia. «Formáis parte de mi vida, como de la de tantos gijoneses», apuntó, destacando su sorpresa «al reencontrarme con Palacios, el conductor con el que bajaba al colegio con nueve años y en el que mi madre depositaba toda su confianza. Te decía, 'hala, niñina, bajas sola'. Y a partir de ahí era el conductor el que se ocupaba de ti».

Continua evolución

En una colegiata llena de piezas históricas y actuales de la empresa, como parte de una colección sobre los cuarenta años de EMTUSA que podrá visitarse hasta este sábado, se recordó cómo se fueron modernizando los autobuses. Cómo en 1987 el granate fue sustituido por un color corporativo basado «en los colores de la ciudad» y cómo en 1992 «se dio un paso de gigante desde el punto de vista tecnológico» al sustituir el billete de papel por las tarjetas magnéticas.

«Estos últimos años hemos incidido en la renovación de equipos y tecnológica, para convertirnos en una verdadera empresa del siglo XXI», destacó el concejal y presidente de EMTUSA, Esteban Aparicio, quien remarcó además la transformación experimentada por la flota desde el punto de vista medioambiental «aunque por razones pecuniarias de momento no podemos empezar a adquirir vehículos híbridos como estaba previsto, aunque sí adaptados a la norma Euro 6, para ir sustituyendo a los Euro 3. Pedro Roldán, presidente del comité de empresa, destacó que Gijón «es un ejemplo de cómo la gestión de una empresa privada acabó arrastrando a la ruina al transporte público y tuvo que recuperarlo una empresa pública, que bien gestionada es viable». Urgió al Ayuntamiento a cumplir con las inversiones aún pendientes.