«En la antigua Gota de Leche hubo 400 partos al año»

La Gota de Leche y la estación de autobuses de Alsa alrededor del año 1945. / E. C.
La Gota de Leche y la estación de autobuses de Alsa alrededor del año 1945. / E. C.

El pediatra José Manuel Fernández Menéndez presenta hoy su libro sobre «un centro que llegó de forma tardía a Gijón pero con ilusión»

LUCÍA R. LORENZOGIJÓN.

«En la antigua Gota de Leche hubo hasta 400 partos al año y se repartían más de 300 litros de leche». Todo esto viene reflejado en el libro que hoy presenta a las siete y media de la tarde, en el Antiguo Instituto, José Manuel Fernández Menéndez, quien fuera jefe de servicio de Pediatría del Hospital de Cabueñes, ahora jubilado. El autor explica: «Este centro que llegó de forma tardía a Gijón pero con fuerza e ilusión», apareció en 1924 en una época donde todavía no había hospitales y«las tasas de natalidad y mortalidad eran muy elevadas». Una de las causas principales que propiciaba esta coyuntura demográfica era que «los niños estaban peor alimentados», expone.

En ese momento se produjeron importantes avances en el ámbito sanitario. «Los médicos descubrieron que la única manera de reducir la mortalidad infantil era atender a los niños antes de que enfermasen, no cuando estaban muy malitos», detalla. También destaca otras actuaciones como «vigilar su estado de salud, pesarlos y si no ganaban adecuadamente peso se les proporcionaba una alimentación suplementaria». Con todo ello, en La Gota de Leche «también se daban consejos de higiene y alimentación infantil a las madres», señala el autor. Pero no solo la mala nutrición afectó. La guerra civil española también asestó un duro golpe a la población civil y, por lo tanto, a esta institución. «Gijón entero quedó paralizado y entre 1936 y 1937 no hubo curso académico. Fue una ciudad que sufrió muchísimo con bombardeos aéreos y navales», rememoró. «La Gota de Leche paralizó su actividad y en la posguerra tuvo que retomarla de forma inmediata», expuso.

Los años dorados del centro estuvieron vinculados «por desgracia» a una época negra en la sociedad: «Los 40 fueron un momento brillante para La Gota de Leche debido la existencia de niños huérfanos y de la penuria económica ligada a la posguerra», explica.

Con el paso del tiempo, proliferaron los hospitales y esto conllevó la disminución de los partos en sus instalaciones. Lla institución entró en decadencia. «Con el desarrollismo de los 60 pierde su razón de ser, en un momento en el que los partos se centralizaron en el Hospital de Cabueñes». Así fue, como después cesó su actividad: «Las últimas prestaciones de La Gota de Lecha fueron alrededor de 1984».

El autor ensalza la calidad de las instalaciones. «En Gijón fue un auténtico hospital que tenía laboratorio de análisis clínicos, incubadoras y paritorios. Las instalaciones eran excelentes ya no solo en el plano, sino en la dotación de material y personal humano», indica.

Cerámicas de Ruiz de Mina

En España hubo alrededor de 95 Gotas de Leche, pero en el plano europeo llegaron mucho antes. «La primera documentada fue la impulsada por el pediatra francés León Dufour», apunta.

José Manuel Fernández también resalta, en otro orden de cosas, «las extraordinarias cerámicas de Ruiz de Mina, el mejor ceramista de la época», que adornan el edificio. «Son reproducciones de cuadros clásicos y también de máximas o reflexiones morales y otra de preceptos de la urbanidad». Hoy, a las 19.30, abundará en todo ello.