«Cada vez tenemos menos aportaciones y más problemas para atender las necesidades»

El recién elegido presidente de la asociación De Hermano a Hermano, Javier Conejo. / JOAQUIN PAÑEDA
El recién elegido presidente de la asociación De Hermano a Hermano, Javier Conejo. / JOAQUIN PAÑEDA

Javier Conejo Nuevo, presidente de De Hermano a Hermano: «Nuestro objetivo es expandirnos para darnos a conocer y conseguir más recursos que nos permitan continuar con la obra solidaria»

VÍCTOR TREVIÑO GIJÓN.

Afronta el nuevo reto con ilusión y optimismo. Es Javier Conejo, elegido recientemente nuevo presidente de la asociación solidaria De Hermano a Hermano, cuyo empeño para ayudar a los más desfavorecidos sigue firme después de casi seis décadas de vida. Auxilian a colectivos vulnerables y cubren, hasta donde pueden, los gastos de las familias que no pueden afrontar los costes mínimos para subsistir. «Soy optimista de cara al futuro porque si no nos va a ir muy mal», asegura con firmeza.

-¿En qué momento se encuentra De Hermano a Hermano a día de hoy?

-La obra de esta entidad sigue la misma línea de la fundación. Ahora hemos llegado una nueva directiva, pero pretendemos seguir trabajando completamente igual. El último presidente estuvo treinta y pico años y queremos seguir sus pasos.

-¿Cómo trabaja la asociación?

-Seguimos contando con los donativos de la gente y las parroquias, que son las que viven las necesidades de cerca. Ellas son las que controlan de alguna forma esos casos desde el punto de vista de veracidad y honestidad. Para nosotros un caso falso sería bastante problemático. Cada quince días hacemos una reunión con las parroquias, que nos plantean los casos que hay abiertos. Después planteamos de qué manera podemos ayudar en función de los ingresos que tenemos.

-¿Qué necesidades tiene la organización?

-Nos encontramos con un problema y es que los donativos que tenemos son de gente mayor. Tenemos la necesidad de ampliar el campo de personas. La gente mayor fallece y con esto se acaban sus donaciones. Los hijos no suelen entrar en este juego. La gente joven también tiene sus problemas. Cada vez tenemos menos aportaciones y más problemas para atender las necesidades de quienes nos las plantean. Pretendemos expandirnos para darnos a conocer y conseguir más recursos que nos permitan continuar la obra.

-¿Con qué ideas nuevas llegan?

-Vamos a intentar estar en las redes sociales para tratar de llegar a más gente. Además, estamos haciendo una página web para abrirnos más.

-¿Cómo espera que responda la gente?

-La gente de Gijón es solidaria. Cuando merece la pena y dan valor a algo que lleva tantos años y que conoce todo el mundo la gente responde. Por ese camino es por el que andamos y por el que pensamos seguir para adelante.

-¿Cuál es el perfil de las personas que acuden a ustedes?

-Ahora parece que la situación ha mejorado un poco, quizás porque en el verano ha habido más trabajo, pero todos estos años de la crisis ha sido terrible. En Gijón hay cantidad de necesidades que hoy en día siguen presentes y los casos son muy variados. Por ejemplo, antes no existía el caso de la madre separada cuyo marido no le pasa dinero y tiene que hacer frente a los gastos de su hijo o la abuela que, con una pensión pequeña, vive con dos nietos porque su yerno desapareció y su hija no puede hacer frente a todos sus gastos.... También los inmigrantes. Cada vez llegan más matrimonios de sudamérica sin un céntimo. Hay que cubrir también estas necesidades. Antes, los casos que llegaban eran de pura necesidad de comer. Hoy en día todo ha cambiado. Tenemos casos de una familia que no puede afrontar un recibo del gas, otra que no puede afrontar una renta de tres meses o una familia que no puede pagar unas gafas graduadas...

-¿Cómo afronta la nueva directiva este nuevo reto?

-Lo afrontamos con optimismo, porque si no nos va a ir muy mal. Creemos que la gente quiere colaborar y no solo lo dice, sino que también lo hace.

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