Arte táctil para los que no pueden ver

La artista Marta Fermín da unos retoques finales a la obra. A su lado la toca María Menéndez, del colectivo Dosbonobos. /  JORGE PETEIRO
La artista Marta Fermín da unos retoques finales a la obra. A su lado la toca María Menéndez, del colectivo Dosbonobos. / JORGE PETEIRO

El Puerto Deportivo acoge el primer mural accesible para invidentes de AsturiasLa artista Marta Fermín firma una obra en la que, sin renunciar a la estética, el tacto lleva toda la carga expresiva

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

En el Puerto Deportivo hay un mural que clama «prohibido no tocar». Sus texturas invitan a pasar la mano por encima; a notar la rugosidad del hormigón hasta casi sentir el salitre incrustado en él y deslizar después las yemas de los dedos por la superficie -más suave, más blanda- de la silicona. En un ejercicio perfecto de sinestesia, es el tacto como mejor se ve este mural urbano accesible instalado desde el lunes en Gijón, el primero en toda Asturias, obra de la artista ovetense Marta Fermín.

Ella, leyendo el lienzo con sus manos, describe «formas orgánicas y pétalos» en una obra «suave, dulce y fácil de recorrer que con la mirada, en cambio, es «muy expresiva y un poco más dura». «A través del tacto y mediante la visión percibes dos obras totalmente diferentes», señala. Su yuxtaposición, que aún no tiene título, es un mural totalmente inclusivo y creado en el marco del proyecto 'El arte como sistema de cambio social. Accesibilidad en el arte urbano', premiado este año con el programa de ayudas 'Tan cerca' que convocan de manera conjunta Gijón, Santander y Bilbao y gracias el cual cada una de las tres ciudades albergará una de estas obras artísticas, que firma también el bilbaíno Luis Olaso.

Aunque acercar el arte a las personas con discapacidad visual fuera el cometido principal de la iniciativa impulsada por el colectivo 'Dosbonobos', defienden que la accesibilidad, como el patrimonio, es «para todos». «Queríamos un mural totalmente libre pero no caer en hacer un diagrama, sino que buscábamos algo puramente artístico, y según empezamos a trabajar nos dimos cuenta de que abrir ese abanico nos beneficia a todos. Es una nueva forma de entender el arte, de interactuar con él y disfrutarlo de otra manera», resalta María Menéndez, una de las organizadoras. Supone dar la vuelta, también, al proceso creativo, ya que «habitualmente los artistas plantean el concepto de la obra como algo estético; mientras que aquí sucede prácticamente al revés. Se plantea algo visualmente atractivo, pero es el tacto lo que lleva toda la carga expresiva».

«Es una nueva forma de entender el arte e interactuar con él», asegura la organizadora

En esa dicotomía entre la libertad del artista y las restricciones que impone la accesibilidad se movió Fermín, que admite estar «emocionada» por haber podido participar en este «reto» que le ha «tocado tanto» que a partir de ahora va a estar más presente en su obra. «Investigando e intentando ponerme en el papel de ese espectador sin vista pude percibir que no sólo son las texturas, sino sus temperaturas, lo que se puede apreciar», relata. De ahí surgió la idea de trabajar con materias plásticas, colas y siliconas que hacían un contraste entre la temperatura y la dureza del hormigón y la flexibilidad del otro material. «Me pareció terrible darme cuenta de que llevaba toda la vida trabajando sin haberme planteado esto y me lo tomé como una enorme responsabilidad», confiesa. Mañana pondrá el broche final a la experiencia en unas jornadas organizadas en Santander.

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