«Asturias es la región donde antes se empieza a beber porque no hay alternativas»

Manuel Ramos de la Rosa. / E. C.
Manuel Ramos de la Rosa. / E. C.

Estará en los Encuentros Internacionales de Cabueñes, que arrancan hoy a las 18 horas en la Escuela de Comercio, junto a otros expertos

MARLA NIETOGIJÓN.

Manuel Ramos de la Rosa (Madrid, 12 de agosto de 1990) es licenciado en Biología con doble especialidad en Zoología y Genética, pero actualmente se dedica de pleno a ayudar y comprender a los jóvenes. Es presidente del Consejo de la Juventud de España desde el año pasado y su día a día consiste en poner sobre la mesa todo aquello que preocupa a los adultos del futuro. Hoy estará en la apertura de los Encuentros Internacionales de Juventud de Cabueñes, que tendrá lugar en la Escuela de Comercio a las seis de la tarde.

-¿Cuál es la ventaja y el inconveniente de ser joven en 2019?

-Lo positivo, que la juventud es un periodo de crecimiento, de expectativas, de plantear tu vida con energía y ganas. Pero de nada sirve todo eso cuando no se les permite. La juventud tiene muchos frentes abiertos, pero sobre todo hay dos que impiden el avance: el empleo, que es precario, y la vivienda, que es carísima. El salario mínimo es de 900 euros y alquilar un piso cuesta 800. ¿Cómo pueden independizarse si el 90% de su salario se les va en el alquiler?

-Y, ¿qué ambiciones laborales tienen?

-Hay de todo. Es cierto que hoy en día muchos quieren ser 'influencers', 'youtubers' o 'bloggers', pero es igual que cuando antaño alguien quería ser actor o astronauta. La gente dice que es una utopía, pero creo que con esfuerzo pueden alcanzar sus sueños. De todos modos, también hay quienes quieren ser mecánicos o cualquier otra profesión de las de siempre.

-Una región como Asturias, con un mercado laboral limitado y una población envejecida, ¿qué puede ofrecer a los jóvenes?

-Se están cerrando industrias, pero las tecnologías pueden ayudar a abrir mercado. Los jóvenes que enfoquen su futuro laboral en ese sentido podrían tener ahí un hueco.

-En un mundo de tanta información... ¿Por qué sigue habiendo racismo, homofobia o enfermedades de transmisión sexual?

-No toda la información que se recibe es buena. Está la informal, esa que ven, por ejemplo, en series... Lanzan mensajes contra los que hay que luchar. Hay un despunte de las ETS entre jóvenes porque, en su día, se hizo mucha campaña de prevención, pero luego la gente se relajó y perdió conciencia al respecto.

-¿Qué opinión tienen los jóvenes sobre los refugiados?

-No tienen miedo a elaborar políticas que permitan ayudarles. Los jóvenes son muy solidarios, se movilizan por los refugiados y les facilitan que se movilicen. El tópico ese de que los inmigrantes se llevan las ayudas y quitan el trabajo no lo compran. Les consideran personas en extrema vulnerabilidad y piden ayuda para ellos.

-En cuanto a los políticos, ¿se sienten representados por los que hay?

-Mucha gente piensa que los jóvenes están despegados de la política. Para nada. Hay una menor participación electoral, eso sí, porque no se fían de las instituciones ni de los políticos. Consideran que no se hacen propuestas para la juventud, y de haberlas, son reducidas o muy generales. Entonces, ¿para qué van a votar?

-Sobre drogas y alcohol, ¿se consume más que antaño?

-Sucede igual que con las ETS: se han relajado, no hay tanta campaña como en su día, y la gente aumenta el consumo. Asturias es la región en la que antes empiezan los jóvenes a beber. Y es que no se les da un ocio alternativo. Si no hay otra cosa para hacer...

-¿El machismo crece?

-Las mujeres están mucho más concienciadas, pero los hombres mantienen el estereotipo de hace años. Creemos que costará cambiarlo porque es una cuestión muy identitaria, uno de los pilares de discriminación más primarios.

-¿Se ha dejado de creer en el amor romántico?

-Hay jóvenes que creen en el amor tal y como se ha entendido siempre, pero también los hay que defienden el poliamor, el amor libre... Buscan que las relaciones sean sanas.