Atrapado en EE UU por la ley de la administración Trump

Atrapado en EE UU por la ley de la administración Trump
Ainhoa González y Cody Luquet, en el Cabo Peñas. / E. C.

Cody Luquet, pareja de hecho de la gijonesa Ainhoa González, fue retenido el 6 de enero en Miami cuando iba a volar a España

MARLA NIETO GIJÓN.

La gijonesa Ainhoa González viajó las pasadas navidades a Nueva Orleans con su pareja de hecho el estadounidense Cody Luquet. Después de disfrutar de unos días de ocio, el 6 de enero volvían a España en diferentes vuelos; el de él con escala en Miami. Allí fue donde comenzaron los problemas: el empleado de la companía aérea se negó a dejarle subir al avión a pesar de que Luquet presentó toda la documentación necesaria que demostraba ser pareja de Ainhoa. «Y no solo eso, parece ser que no le trató bien y le hablaba en español en lugar de inglés cuando Cody no entiende muy bien el idioma todavía», explicó ayer la gijonesa en declaraciones a EL COMERCIO.

Ocho días después la situación sigue enquistada. Ainhoa ha tratado de hablar con el consulado de EE UU en España, «pero los funcionarios no están trabajando debido al cierre de la administración Trump». Aquí, en Asturias, acudió la Casa del Inmigrante, donde le explicaron que debe solicitar un visado de reagrupación familiar para pedir que le dejen pasar a Luquet hasta que consiga la nacionalidad, la cual, precisó, «es el único trámite que le falta y para el cual ya teníamos todos los papeles necesarios». La gijonesa añadió que ella ya presentó también toda la documentación exigida que le acredita tener unos ingresos suficientes para mantener a los dos mientras él tramita la nacionalidad, por lo que no entiende «de dónde viene el problema».

«Las compañías aéreas temen dejar salir extranjeros por miedo a las represalias»

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores le explicó que no es necesario visado pues son pareja de hecho, lo cual contradice la versión de la Casa del Inmigrante. «No hay consenso, unos dicen una cosa y otros lo contrario», lamenta. Para resolver las dudas, intentó en diversas ocasiones ponerse en contacto con la Oficina de Extranjería, en Oviedo, pero «no cogen el teléfono. Yo trabajo por las mañanas y no puedo abandonar mi puesto a diario para hacer papeleos que no determinan nada».

Gastos adicionales

En el Ministerio de Exteriores le explicaron que probablemente sea una negligencia por parte de la compañía aérea «ya que se apoyan en la potestad de no comprometerse a dejar pasar a extranjeros por los peligros que ello puede acarrear debido a las nuevas leyes de la administración Trump». Prefieren equivocarse, opina, y luego asumir las consecuencias antes que dejar pasar a alguien que no debían. «Pondremos una queja a la compañía y si realmente fue cosa de ellos, solicitaremos abogado e iremos a por todas, porque esto nos creando muchos gastos», advirtió Ainhoa González, quien recuerda que su pareja está aún en Miami aguardando una resolución al conflicto para reunirse con ella en España.

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