Las aulas de Gijón vacían las sillas contra el maltrato

IES Nº 1 de Gijón,/E. C-
IES Nº 1 de Gijón, / E. C-

Los centros escolares de Gijón se vuelcan en la conmemoración del 25-N

EUGENIA GARCÍA

Se llamaban Nerea (6 años), Cristina (24), Jhoester (32), Josefa (43), Mari Paz (78). También Jeyre (21) y su recién nacida; Martina, que tenía apenas 3 años o Paz (43). Ellas, como otras 46 menores y mujeres asesinadas este año, ya no están. Pero sus nombres se recuerdan. Los gritaban esta mañana, en silencio, las 51 sillas moradas que el alumnado del CFGS Promoción de la igualdad de género colocó en el patio del instituto durante el recreo. Ellos se encargaron de buscar los nombres y edades de cada una de las víctimas de violencia de género de este 2018, de hablar de ellas y, con este pequeño gesto, decir a sus familias y a la sociedad que sus vidas aún importan. Que las sillas vacías tienen que acabarse.

El clamor se replicó a lo largo de toda la semana en numerosos centros escolares gijoneses que, con diferentes actos simbólicos, visibilizaron el rotundo rechazo de la comunidad educativa a una violencia que impregna la sociedad y que solo podrá cambiarse a través de la educación. Los escolares de Gijón han trabajado durante toda la semana para pedir que se quiera con respeto, igualdad y sinceridad; han ensayado canciones, salido a la calle para pedir 'buenos tratos' y aprendido, ellos mismos, la lección.

Pero los minutos de silencio, a veces, son más ensordecedores que el mayor de los estruendos. Así lo demostraron en los colegios La Asunción, Santo Ángel, Dominicas o Río Piles, e institutos como el Emilio Alarcos. En ellos, como en otros, toda la comunidad educativa se reunió en torno a la silla morada que representa a las víctimas para pedir, unidos: «ni una menos».

 

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