El Ayuntamiento de Gijón destinará 100.000 euros al mantenimiento de esculturas

La catedrática María Soledad Álvarez, el periodista Adrián Ausín, el edil Alberto Ferrao, la presidenta en funciones del Ateneo Jovellanos Isabel Moro y el fotógrafo José Simal. / DAMIÁN ARIENZA
La catedrática María Soledad Álvarez, el periodista Adrián Ausín, el edil Alberto Ferrao, la presidenta en funciones del Ateneo Jovellanos Isabel Moro y el fotógrafo José Simal. / DAMIÁN ARIENZA

El concejal de Cultura anunció dicha inversión en la presentación del libro 'Gijón escultural', del periodista Adrián Ausín y el fotógrafo José Simal

EUGENIA GARCÍAGIJÓN.

El Ayuntamiento de Gijón destinará 100.000 euros al mantenimiento del patrimonio escultórico que jalona las calles, plazas y parques de la ciudad. Así lo anunció ayer en la Escuela de Comercio el concejal de Cultura, Alberto Ferrao, durante la presentación del libro 'Gijón escultural', obra del periodista Adrián Ausín, subjefe en el área de Local de EL COMERCIO, y del jefe de Fotografía, José Simal, editada por el Ateneo Jovellanos y financiada por el propio consistorio. No quiso el edil abundar más en el asunto para «no restarle protagonismo» a un ejemplar que pretendía señalar a las instituciones el «olvido» al que están sometidas estas piezas que salpican de arte la ciudad.

«El 'Elogio del Horizonte' tiene pintadas e igual ocurre, por las dos caras, con 'Nordeste', de Vaquero, que además tiene una base que el autor no eligió y afea la pieza. Aunque no sean competencia del Ayuntamiento, 'El cauce' lleva años sin limpiar, 'Comunicación', de Canónico, está sin iluminar. 'El cantu los díes fuxíos', de Adolfo Manzano, también tiene pintadas y hará cosa de diez años que le falta un plato de marmól. Podría seguir», reprochó el autor, para quien la partida prometida por Ferrao constituye «una noticia maravillosa para las esculturas». «Es una pena que no se aproveche nuestro patrimonio. Lo caro es pagar la pieza e instalarla».

La inversión contribuirá sin duda a uno de los propósitos del libro: acompañar al ciudadano en el camino que el propio Ausín emprendió hace tiempo, descubriendo en sus paseos -pasión heredada de su padre el ateneísta Manuel Ausín, a quien dedicó el libro en un emocionado recuerdo- las 36 «incomprendidas» a las que dedica casi cien páginas. Ayudándole en definitiva, a transformar la mirada afectuosa que se posa sobre el arte abstracto que enriquece el paisaje urbano en una de verdadera complicidad. «Del afecto a la complicidad» a veces solo hay un paso, el conocimiento más profundo del entorno que permite, también, «disfrutar más». Para ello, el autor -meticuloso y detallista en todo su trabajo periodístico- comienza por catalogar este patrimonio «disperso por sus barrios y que pocos conocen al completo» y poner en valor la importante apuesta que hizo Gijón, en particular entre los años 1990 y 2010, cuando se instalaron 32 esculturas en la ciudad, por este tipo de arte público. Busca también, señaló, «explicarlo en la medida de lo posible, en una extensión breve para no aburrir» pero que recoge la esencia de las distintas piezas, sus historias y anécdotas.

Por último, pretende «presentarlo de una manera amena». Algo que logra gracias también al diseño de Raquel García Coya y las fantásticas imágenes de José Simal.

«Necesario y oportuno»

Era este un libro «necesario y oportuno», en palabras de la catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo María Soledad Álvarez, por cuanto desde la edición del folleto 'La ciudad de las esculturas' ninguna publicación recogía las obras que equipan la trama urbana de Gijón. «No se trata de objetos instalados con fines decorativos, son algo más. Obras de indudable valor artístico, singulares por su relación con el medio y cargadas de connotaciones» que fueron instaladas para «regenerar el tejido urbano pero que, al constituirse en «espacios de recreación y de ocio» han demostrado tener capacidad para «fomentar la convivencia y la comunicación en el espacio público». En definitiva, como lo hace 'Gijón escultural', «estrechan los lazos entre el arte y la vida».

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