El Ayuntamiento estudia limitar la cesión de espacios para fiestas centradas en el alcohol

Control a la salida de una fiesta en la zona rural. El nuevo plan propone reforzar las pruebas de alcoholemia cuando haya verbenas. / D. ARIENZA
Control a la salida de una fiesta en la zona rural. El nuevo plan propone reforzar las pruebas de alcoholemia cuando haya verbenas. / D. ARIENZA

Incluye el abuso de las redes sociales y las apuestas deportivas entre los problemas a abordar en el nuevo plan municipal de adicciones

IVÁN VILLAR GIJÓN.

La Fundación Municipal de Servicios Sociales ha presentado las entidades que integran el Consejo Municipal de Adicciones el borrador de un nuevo Plan de Adicciones que tomará el relevo del aprobado para el periodo 2014-2016, primer documento estratégico de estas características que se aprobaba en la ciudad. Este segundo plan, abierto a sugerencias de las asociaciones hasta el 26 de abril, elimina de su nombre la referencia a las adicciones y la sustituye por «prevención de los problemas por consumo de drogas y comportamientos con potencial de abuso». Por un lado, porque sus redactores entienden que «la dependencia o adicción no es el único de los problemas» asociados a las drogas, «ni el más importante», ya que existen otros como «los daños por violencia, el acoso, las relaciones sexuales no consentidas, los accidentes, las intoxicaciones agudas, etcétera». Por otro, porque existen comportamientos relacionados con el juego o el abuso de las «tecnologías de la información» (internet, redes sociales, videojuegos) sobre los que también es necesario actuar pero en torno a los que no hay consenso para su consideración como adicciones.

El documento identifica entre las principales «amenazas» cuestiones como la «aceptación social del consumo de sustancias, especialmente alcohol y tabaco, en edades tempranas y asociado a espacios de ocio y diversión», la práctica del botellón «en el contexto de las verbenas populares», el «ligero aumento» del consumo del cannabis», la «normalización» del consumo de hipnosedantes y la «poca conciencia social respecto a los juegos de azar», así como respecto a las apuestas tanto por internet como en las cada vez más numerosas salas de juego. Destaca además entre las «debilidades» de la ciudad para hacer frente a los problemas relacionados con el consumo la promoción por parte de la propia administración local de «eventos relacionados con bebidas alcohólicas vinculados al ocio y la diversión». En el extremo contrario, el de las «oportunidades», menciona entre otras cuestiones que «las comisiones de festejos de las verbenas veraniegas parecen estar más sensibles sobre la necesidad de intervenir en los consumos abusivos de alcohol de los jóvenes».

El plan se fija como prioridades trabajar sobre «las sustancias que producen los mayores problemas de salud pública (alcohol, tabaco y psicofármacos) y atender los comportamientos de uso abusivo de las tecnologías y del juego, especialmente el juego con apuesta». Tendrá como público preferente «las personas jóvenes y las familias», con la finalidad no solo de disminuir la prevalencia de los consumos de riesgo y los comportamientos potencialmente abusivos, sino también «retrasar la edad de inicio». Para alcanzar sus objetivos marca cuatro líneas estratégicas, enfocadas a la reducción de la oferta, la reducción de la demanda, la reducción de los riesgos y daños asociados al consumo y la incorporación social.

Entre las posibles acciones a desarrollar para reducir la oferta incluye «revisar los criterios de concesión de autorizaciones para eventos en lugares públicos donde haya promoción de bebidas alcohólicas», esto es, endurecer y limitar la cesión de espacios municipales para la celebración de fiestas que giren en torno al alcohol. En la misma línea, también plantea «eliminar» el apoyo público a «actividades donde esté presente la promoción de bebidas alcohólicas».

Recomienda además «incrementar los controles a conductores cuando haya eventos con consumo de alcohol en alguna zona de la ciudad», dándole publicidad a los mismos tanto antes, con fines preventivos, como después, dando a conocer sus resultados. Propone también crear grupos de trabajo con el sector de la hostelería para la puesta en marcha de algún programa «de dispensación responsable y fiesta más segura» que contemple compromisos como no suministrar alcohol a personas embriagadas o no permitirles el acceso al local.

Distancia entre locales

Otra posible medida a la que se hace mención en el borrador del plan es «estudiar la concesión de licencias a lugares de venta de alcohol y locales de juego», fijando unas condiciones «más exigentes» y aumentando la distancia entre los mismos. Se aboga además por un incremento de las intervenciones policiales «para hacer cumplir las normas» tanto en lo que respecta a los negocios que incluyan la venta de alcohol como los dedicados al juego. Incluiría las cuestiones referentes a «control de horarios, de aforos, de venta a menores, de publicidad en el exterior de los locales y en un radio de 200 metros de los centros educativos y de oferta de bebidas alcohólicas a precios inferiores a los que figuran en la carta».

La reducción de la demanda se abordará, entre otros medios, con campañas sobre diversas temáticas, incluidas las bebidas energéticas y el consumo en gimnasios. Para la reducción de riesgos y daños se recurrirá a programas de información como el del Conseyu de Mocedá en lugares de fiesta o la oferta de talleres para mujeres consumidoras de psicofármacos. Y en el eje de incorporación social se menciona el apoyo a las actividades de Proyecto Hombre, La Santina, el Albergue Covadonga y el Centro Milsoles, entre otras entidades.

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