El barrio de La Arena se queda sin videoclubs

Escaparate del videoclub King, en la calle Aquilino Hurlé. / E. C.
Escaparate del videoclub King, en la calle Aquilino Hurlé. / E. C.

Baja la persiana tras 26 años de actividad, en los que llegó a tener cuatro empleados los fines de semana | Cierra el King, más antiguo de Gijón, donde quedan ya solo ocho negocios

RAFAEL SUÁREZ-MUÑIZ

Fiel testigo del estado de madurez en el que se encuentra el fenómeno cinematográfico en España, ha sido el paulatino cierre de los videoclubs. Esto es un grave indicador de las reticencias del gran público para acudir al cine. El dato fundamental es que ya ni siquiera están dispuestos a pagar dos euros por el alquiler de una película que van a poder ver en su casa, individualmente o en compañía sin las normas e impedimentos establecidos en las salas de cine.

Sobre este declive ya mostró este periódico las negativas estadísticas según la Asociación Asturiana de Videoclubs: en 2001 había 48 videoclubs en Gijón, en el verano de 2011 quedaban 15, es decir, casi el 70 % menos que hacía diez años. A comienzos de 2019, Gijón solo cuenta con ocho videoclubs.

Emilio Díaz Caldueño fue el responsable de la cadena de videoclubs King Rocky, con locales en Gijón, Avilés y Piedras Blancas. El videoclub King de Gijón, ubicado en la céntrica calle Doctor Aquilino Hurlé, 24, del barrio de La Arena, abrió sus puertas en 1993 y fue uno de los principales y más conocidos videoclubs de la ciudad. Un pequeño local en el que los fines de semana llegaban a trabajar cuatro personas al día en turnos de dos tras el mostrador. El King fue el introductor del sistema de devolución de películas mediante el buzón o cajetín de la puerta cuando el negocio estaba cerrado. Sin embargo, el pasado 30 de enero cerró sus puertas para siempre tras unas semanas en fase de liquidación de existencias. La semana pasada terminó de ser vaciado tras la adquisición del grueso de películas por parte de un coleccionista.

Hace cuatro años dejó de pertenecer a Caldueño. Se ponía fin a la trayectoria de la cadena Rocky King en Asturias. Juan Carlos Castro, desde hace dos años, fue su último propietario y explica que la razón del cierre, decisión tomada a regañadientes, se debe a la «imposibilidad de compaginar su trabajo -el videoclub era un negocio como hobby- y a que no era rentable mantener el negocio con un empleado».

El barrio de La Arena dice de este modo adiós a su último videoclub 26 años después, tras el cierre hace año y medio del videoclub Centro en la calle Emilio Tuya.

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