Besugo y virrey, «casi inexistentes»

Besugo y virrey, «casi inexistentes»

La escasez de capturas y la proximidad de las fiestas elevan el precio del conocido como 'pescado fino' en vísperas de Navidad

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

La escasez de capturas y la proximidad de las fiestas ya han comenzado a elevar el precio del pescado, sobre todo de las mejores piezas y el popularmente conocido como «pescado fino», lo que obligará a rascarse el bolsillo si sobre la mesa en Nochebuena se quieren poner especies como virrey, besugo o pixín. También se nota el encarecimiento del marisco, pero como advirtió el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias Dimas García, «todavía no llegaron las fechas y los precios seguirán subiendo».

Los pescadores fijan su atención con aún mayor avidez en la previsión meteorológica. «La próxima semana, si está bueno, marcará lo que tenemos para la campaña navideña», resumió a EL COMERCIO Dimas García. No hay temporal a la vista y confían en que la mar esté lo suficientemente tranquila como para conseguir apurar las cuotas de captura que la flota gijonesa aún no haya consumido. Tanto es así que ya han solicitado la autorización para faenar los días 15 y 16 y 22 y 23, sábado y domingo, afectados por el descanso semanal obligatorio. Una excepción que la Dirección General de Pesca del Principado ya ha aprobado para los perceberos. ¿Debe el consumidor comprar de forma anticipada para congelar? Según el presidente de la Federación de Cofradías, no es necesario. «Si seguimos así dará tiempo a aprovechar hasta el último momento para adquirir el pescado fresco antes de quedarse sin él».

VENTA AL PÚBLICO

Virrey
40
Besugo
40
Rodaballo
35
Lubina
15
Rape
14/15
Merluza (volanta)
7/8
Merluza (pincho)
10/12
Centollo (gallego)
15/21
Bogavante
36
Andarica
20
Quisquillas
50/90
Percebes
40/100

No obstante, los pescaderos discrepan. Ricardo Díaz Belmonte, de pescados El Molinón, defiende una postura diametralmente opuesta: «Recomiendo comprar y congelar, ya que una buena congelación no supone pérdida de calidad». Asegura que «ahora tenemos buen tiempo y aún así los barcos traen pocos kilos de pesca, así que todo el pescado fino tira para arriba y se cotiza al alza». Los datos respaldan sus palabras: entre enero y octubre, el puerto de Gijón registró una caída de la pesca desembarcada del 43,6% respecto al mismo periodo de 2017, hasta 3.939 toneladas. Y el consiguiente encarecimiento del producto en las lonjas es asumido, en última instancia, por el consumidor.

«El pescado bueno hay que pagarlo caro en subasta. Tratamos de ajustar al máximo los precios para vender calidad, pero como hay poco y todos queremos, acaban subiendo mucho», explica. Lamenta que «hemos acabado con todo y la pesca ha bajado muchísimo, así que las navidades se presentan complicadas». Esta última semana, por ejemplo, «no había nada de virrey», una de las especies que más reclamo tienen y que últimamente se trae de otros caladeros. A pesar de que no todas las pescaderías trabajan con los mismos márgenes ni el mismo género, durante los últimos días rondaba los cuarenta euros de venta al público, al igual que el besugo, que sí se pesca, aunque solo de forma accidental, en el Cantábrico. De ambos pescados «hay poquísimo, es casi inexistente porque las cuotas son muy reducidas», señala Germán Riesgo, cuya pescadería, Noyger, está puerta con puerta con la lonja gijonesa. En lo que respecta al pixín, aunque «menguan las capturas» y establecen su precio medio, por entero, en unos 15 euros, los totales admisibles de captura no son problema.

El marisco, en las mismas

Si hablamos de marisco, «estamos en las mismas: precios desorbitados y escasez. Cigala, andarica, centollo o ñocla, prácticamente todo se trae de fuera», comenta Ricardo Díaz. El bugre, vedado desde mediados de septiembre, viene por ejemplo de Irlanda y en Noyger lo venden a 36 euros, «pero también escasea, por lo que seguirá subiendo». El próximo día 15, se levantará la veda del centollo y la ñocla del Cantábrico.

 

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