«El bosque es el mejor bazar»

De izquierda a derecha, Pedro Avello, Sergio Noval (hijo de Alfredo Noval), los galardonados Fernando Fueyo, Carlos Lastra y Antonio Vázquez, junto a Alejandro Peláez y Tomás Emilio Díaz durante la entrega de los galardones en el Jardín Botánico. /  TAREK HALABI
De izquierda a derecha, Pedro Avello, Sergio Noval (hijo de Alfredo Noval), los galardonados Fernando Fueyo, Carlos Lastra y Antonio Vázquez, junto a Alejandro Peláez y Tomás Emilio Díaz durante la entrega de los galardones en el Jardín Botánico. / TAREK HALABI

El Botánico premia por su trayectoria a Fernando Fueyo, Antonio Vázquez y la asociación de Amigos de la Naturaleza

MARLA NIETOGIJÓN.

El pintor Fernando Fueyo pasó parte de su infancia en Parres, de donde era su abuela y donde desde pequeño empezó a trabar su relación de amor con la naturaleza, que aún dura. «De aquella no había juguetes, pero no eran necesarios. El bazar más importante era el bosque, que me enseñó lo que luego recogí, ideas para llevar a cabo mi arte», rememoraba ayer al recoger en el Jardín Botánico uno de los Premios de Naturaleza 'Alfredo Noval'. Estos galardones celebran este año su primera edición, con el objetivo de «destacar las labores de defensa y divulgación del medio ambiente en la región», según explicó Pedro Avello, jefe de la unidad técnica del Jardín Botánico Atlántico. Junto a Fueyo, han sido reconocidos el fotógrafo Antonio Vázquez y la Asociación Asturiana de Amigos de la Naturaleza.

Sergio Noval, hijo del naturalista y ornitólogo fallecido en 2001 que da nombre a los premios, fue el encargado de abrir el acto de entrega. «Uno de los objetivos de mi padre era fomentar la educación en torno a la naturaleza. Este conocimiento ha ido poco a poco calando en la sociedad, y ahora estamos mucho más concienciados», celebró Noval, encargado de hacer entrega del galardón a Fernando Fueyo, quien lleva toda una vida reproduciendo en detalle con sus lápices y pinceles los rasgos de árboles y animales.

Lo mismo hace con su cámara Antonio Vázquez, quien recibió su premio de manos del presidente del grupo de ornitología Mavea, Alejandro Peláez. «Cuando empecé en esto, no tenía ni idea de cómo colocar un carrete», bromeó, al tiempo que se mostraba muy crítico con la actual situación del sector. «Estamos haciendo las mejores fotos de la historia, pero lo llevamos mal para sobrevivir. Faltan apoyos institucionales». También lamentó que «se está perdiendo la filosofía de la naturaleza. Hoy se reúne a un grupo de personas para ir a observar osos y si no les hacen caso, les gritan. O se paga 6.000 euros para ir con un profesional a aprender técnicas de la fotografía ambiental. Debería regularse mucho más esto».

El premio a la Asociación de Amigos de la Naturaleza, recogido por su presidente Carlos Lastra, lo entregó el director científico del Botánico, Tomás Emilio Díaz, quien destacó que la organización galardonada «ha conseguido poner en valor lo que siempre se ha considerado valioso que es nuestro patrimonio».