En busca de nuevas vidas para los residuos

Ana Fernández, Susana Acle, Marlén López y José Eduardo Torres impartieron las charlas sobre economía circular. /  CAROLINA SANTOS
Ana Fernández, Susana Acle, Marlén López y José Eduardo Torres impartieron las charlas sobre economía circular. / CAROLINA SANTOS

La economía circular centra las jornadas organizadas en el Acuario contra la contaminación plástica

MARLA NIETO GIJÓN.

Zapatillas deportivas fabricadas con basuras marinas, monturas de gafas o carreteras hechas a partir de plásticos reciclados son ya una realidad que la sociedad empieza a ver y a normalizar después de escuchar a diario las advertencias sobre la contaminación por los vertidos de basura y plásticos a la mar, el cambio climático y el calentamiento global.

Lo que no es tan habitual escuchar es el término 'biomímesis' como una forma de abandonar la polución. Se trata de «copiar a la naturaleza, inspirarse en ella, pues es capaz de adaptarse al medio», destacó ayer en el Acuario la veterinaria de las instalaciones, Susana Acle, en una de las cuatro conferencias dedicadas a la economía circular -cuyo objetivo es reducir tanto la entrada de los materiales como la producción de desechos vírgenes- dentro de las primeras jornadas contra la contaminación plástica. Y es que construir, por ejemplo, «fachadas móviles que, según el clima en el que vayan a estar, se sitúen en una u otra posición, es posible». Así lo explicó la arquitecta Marlén López, que asegura estar ya con el proyecto de este tipo de estructuras para lugares fríos: «Estamos naturalizando los diseños. Las fachadas estáticas provocan un consumo mayor de energía al tener que utilizar calefacción en invierno y aire acondicionado en verano. Además, a raíz de ello se emiten muchos más gases contaminantes».

El sistema de la biomímesis se utiliza también «para mejorar técnicas de ventilación basados en las piñas de los pinos, que tienen un método para ventilar en función de la humedad del ambiente; para aligerar el peso de los drones, como hacen las semillas voladoras o ideas inspiradas en la flor de loto que elimina el agua que no necesita», apuntó esta arquitecta.

Bambú por plástico

Para el ingeniero en Arquitectura y Diseño Medioambiental José Eduardo Torres, el bambú es el mejor sustituto del plástico: «No conozco nada que no pueda hacerse con bambú». Se trata de un material que «se produce de forma natural, en todos los continentes hay más de 1.500 especies de bambú disponibles para su uso». Torres considera que «ni siquiera es bueno que se le de un segundo o tercer uso a los plásticos. Directamente hay que sustituirlos, porque si sigue habiendo consumo del mismo, muchos continuarán cometiendo errores».

Por su parte, la ingeniera química especializada en medio ambiente Ana Fernández citó a China y al propósito de este país en ir avanzando en cuanto a la economía circular. «En su día fue el vertedero de plásticos de Estados Unidos y Europa», recordó, aunque el año pasado prohibió las importaciones de basura del extranjero para mejorar su medio ambiente.