Cabueñes habilita habitaciones triples mientras mantiene una planta cerrada desde el verano

Una de las habitaciones triples, en la cuarta planta del Hospital de Cabueñes. La falta de armario para la tercera paciente obligó a dejar sus efectos personales en una bolsa de plástico en el suelo. / A. V.
Una de las habitaciones triples, en la cuarta planta del Hospital de Cabueñes. La falta de armario para la tercera paciente obligó a dejar sus efectos personales en una bolsa de plástico en el suelo. / A. V.

El elevado número de pacientes ingresados en los últimos días obliga a instalar una decena de camas supletorias en hospitalización

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

El Hospital Universitario de Cabueñes mantiene inutilizada desde el pasado verano la segunda planta par del bloque de hospitalización. El cierre de unidades es una medida que se suele adoptar cada año cuando llega el periodo estival, amparándose en la bajada de actividad durante las vacaciones, y se aprovecha en muchos casos para hacer trabajos de mantenimiento, pintar o llevar a cabo pequeñas obras. Por esas fechas, los responsables sanitarios suelen asegurar la reapertura en el momento en que la demanda asistencial así lo requiera. En el caso del Hospital de Cabueñes, cinco meses después de cerrar la séptima impar y la segunda par, las 28 camas de esta segunda planta siguen sin estar disponibles, tal y como confirmó ayer el gerente del Área Sanitaria V, Miguel Rodríguez.

Y eso pese a que, al menos hasta ayer, el volumen de pacientes ingresados había llevado al centro hospitalario a tomar la decisión de instalar una decena de camas supletorias en el edificio de hospitalización, convirtiendo en triples habitaciones que normalmente son dobles. Ocurrió por ejemplo en la cuarta planta, la que ocupan pacientes de traumatología. «Si es porque el hospital está saturado, aceptaría hasta que colocaran la cama en medio del pasillo, pero sabiendo que tienen una planta cerrada, me parece inconcebible», se lamentaba ayer la hija de una octogenaria a la que, tras varios días hospitalizada, el martes por la tarde cambiaron a una habitación que ya ocupaban otras dos pacientes y ubicaron «en una cama empotrada contra la ventana». Sin armario, ni mesita, la ropa y pertenencias de la mujer pasaron la noche en una bolsa de plástico en el suelo». Ayer, «afortunadamente», la dirección del centro ya la había vuelto a reubicar en un cuarto doble.

En buena medida, el aumento del nivel de ocupación del hospital gijonés responde al incremento de actividad quirúrgica. Cabe recordar que el pasado 8 de noviembre entró en vigor el decreto de esperas máximas por el que la Consejería de Sanidad se compromete a no superar los seis meses de plazo en intervenciones de prótesis de cadera y rodilla, cataratas, histerectomías y cirugía cardiaca vascular y coronaria. Por eso, los hospitales están haciendo todo lo posible por ajustarse a la nueva normativa de tiempos máximos y por poder cerrar el año sin demoras de más de 180 días para una operación.

 

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