Cabueñes reduce a la mitad los incumplimientos del decreto de demoras para las operaciones

Operación de un paciente, en uno de los quirófanos del Hospital Universitario de Cabueñes. / JORGE PETEIRO
Operación de un paciente, en uno de los quirófanos del Hospital Universitario de Cabueñes. / JORGE PETEIRO

4.350 pacientes esperan por una intervención en el hospital, aunque solo 17 personas lo hacen desde hace más de seis meses

AIDA COLLADO GIJÓN.

Los esfuerzos de las gerencias hospitalarias de la región se han intensificado tras la entrada en vigor del decreto que establece las demoras máximas de la atención sanitaria en el Principado. En el Hospital Universitario de Cabueñes eso se ha traducido en que solo 17 personas llegaron a marzo sin operarse tras más de seis meses de espera. El centro reduce así a la mitad los incumplimientos de la norma, que a finales de año acumulaba 34 casos en los que los pacientes llevaban aguardando más de 180 días por una intervención quirúrgica. Además, en general, hay menos personas esperando para operarse y tardan menos días en entrar a quirófano. Aunque Cabueñes cerraba 2018 con un incremento en ambas variables, en los dos primeros meses del año parece haberse puesto las pilas y ha reducido, aunque tímidamente, sus listas de espera. El número de pacientes pendiente de una intervención ha disminuido hasta los 4.350 (46 menos que hace dos meses) y esperan una media de 76 días (uno menos que al cierre del año).

Cabe destacar que de aquellos que esperan desde hace más de medio año para someterse a una intervención más de la mitad depende del servicio de urología y el resto lo hace de los de traumatología y oftalmología.

No todos los ámbitos evolucionaron de forma positiva. El hospital pasó consulta a 37.757 personas durante el mes de febrero -10.700 más que dos meses antes-, pero no fue suficiente. La lista para ser examinado por un especialista por primera vez creció con respecto a diciembre del pasado ejercicio en 1.503 personas, alcanzando los 14.849 pacientes. Eso sí, ahora esperan una media de 52 días, tres menos que en 2018.

La especialidad que más demora acumula continúa siendo, con diferencia, anestesia y reanimación, que casi alcanza los tres meses y medio de espera media. Pero también superan los dos meses fijados por el decreto los servicios de urología (95,74 días), rehabilitación (69,85) y maxilofacial (61). Uno de los nombres que engrosan estas listas es el de Olga Alles, de 69 años, que tras superar una infección de orina no pudo librarse de algunas de las molestias que implica. Por esa razón acudió a su médico de familia y, por la misma, el facultativo solicitó que la viese un urólogo. Su sorpresa fue cuando el pasado jueves, en Cabueñes, le dieron cita para el 14 de enero de 2020. «Estoy indignada porque los problemas de orina no se curan solos. No nos pueden tener esperando nueve meses. He cotizado durante 44 años y con la pensión no nos podemos permitir el lujo de pagar un especialista», cuenta a EL COMERCIO.

Más pruebas pendientes

También creció en 56 personas el número de pacientes pendientes de una prueba diagnóstica. Al acabar febrero, había 6.834 personas esperando por una colonoscopia (476), mamografía (112), ecografía (2.538), TAC (488) y resonancia magnética (1.220). Eso sí, la media de demora no superaba en ningún caso el máximo de 60 días recogido en el decreto, lo que supone una importante mejoría, ya que en diciembre para hacerse una colonoscopia había que esperar, de media, 85 días.

En lo que al Hospital de Jove se refiere, 892 personas esperan para operarse -64 menos que al cierre del pasado año-, durante una media de 58,38 días. Este último dato es llamativo, ya que durante 2018 el hospital ya había reducido de 80 a 62 los días de demora media para operarse. Los siete pacientes con los que incumplen el decreto, porque llevan más de seis meses en la lista, dependen del servicio de plástica. Además, 942 personas esperan por una prueba diagnóstica -todas cumplen, como en el caso de Cabueñes, con los plazos establecidos- y 1.258 a ser vistas por primera vez por un especialista. Aunque la demora media, en este último caso, ni siquiera llega a los catorce días.

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